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Murmullos

Extracto del libro crónicas de bar

Por: Edgar Borges

Primer viernes de enero. 6.00 p.m. Corro por la calle Uría de Oviedo. Es la hora de la cita, pero antes debo encontrar un kiosco. El último número de la revista ‘Quimera’ es un dossier sobre Thomas Pynchon. Se titula ‘Oda al gran escapista’. En el camino me llegó la información de un cómplice de «hallazgos importantes». Entro a un kiosco, pido la revista, la encargada se extraña de mi respiración agitada (ni que revista fuese remedio), me entrega el pedido y parto a paso desesperado. Alguien que no soy yo (pero que es parte de mi) me llama loco. Miro a un lado, miro al otro. La gente que va y viene observa mi carrera, pero nadie dice nada. Quizá, después de todo, sólo sea yo (o ese otro que me grita desde la nada) quien me juzgue por pretender pasar el año aglutinando revistas y libros de Pynchon y su banda de «equilibristas atormentados» (¡Vaya planes tan poco serios!).

Llego a la plaza del General Riego y me detengo a un lado de su busto, descanso un poco. Enfrente está el lugar de la cita (cansancio vete lejos), el tiempo avanza. Dejo mi locura escondida detrás del busto y entro al café. Su iluminación y decorado me ubican en una modernidad que tranquiliza mi nerviosa andadura. De este local me gusta mucho su barra y sus paredes con collages de fotos de miradas enfrentadas. Cada vez que observo las miradas de Café Riego me viene a la mente aquella frase de la canción ‘Ojos’ de Rubén Blades: «Como los del ciego que miran más por dentro». Desde una mesa me llama el poeta Pedro Luis Ibáñez Lérida, a su lado está el escritor y periodista Salvador Moreno Valencia (creador de diversos medios digitales, su reciente logro es el periódico semanal ‘Belianís’). Los dos sonríen, yo les correspondo y me acerco. Pedro y Salvador vinieron de Andalucía (Sevilla y Fuengirola, respectivamente) para verse conmigo. Abrazos y atenciones, «cualquiera llega tarde», dice Salvador. «Tranquilo, toma asiento que hay muchas cosas buenas que hablar», agrega Pedro. Me integro a la conversación, les presto la revista y pido una cerveza a la camarera (su nombre es Ana, es muy guapa). Antes de que Pynchon se apropie de nuestro verbo, le pregunto a Pedro por el lanzamiento de la nueva revista ‘Espacio Habitado’. Él me cuenta que será el 13 de enero. Salvador pide un brindis, ¡salud! (bienvenido ese ¡Espacio Habitado!).

 

«Un reto importante esto de lanzar una revista de poesía y pensamiento, y en papel», advierto. Pedro no es un hombre que pierda tiempo pensando en la dificultad de los retos, junto a Martín Lucía (otro sevillano) coordina Cool-tura Acción y Poesía y dirige (la nueva) Ediciones En Huida, desde donde publican ‘Espacio Habitado’. Pedro explica que «el objetivo se ha cumplido porque mucha gente participó». Y, mientras cita nombres, a mi mente vienen otros amigos que, en muchos lugares, andan trabajando ideas, proyectos. En la calle Adosinda, de Gijón, Estefanía y su ‘Tienda de Voces’ (encuentros, talleres y lecturas en la ‘Librería de bolsillo’); en Caracas (y en todas partes) Richard y su diario Negro sobre Blanco’; en Sevilla (otra vez) Isabel Serrato con su poesía cargada de belleza. La palabra de Chara Lattuf en Valencia (Venezuela); los microrelatos de María Ripoll desde su centro virtual de ideas (Barcelona); la empresa periodística (a contracorriente) de Marcelo Colussi en Guatemala; los cantos (asturianos) de Ana Zarzuelo y los dibujos (infantiles y testimoniales) de María del Mar Buelga en Gijón (el regreso a los lugares); los poemas de César Seco que junto a los de Ender Rodríguez y Minerva Reyes tejen un entramado de sensibilidades enla Venezuelacósmica (la que nos espera). Chus Sanesteban Iglesias, poeta y bella (de Pontevedra); la tierra colombovenezolana de Edgard Moreno Uribe (y mía) y su dramaturgia (en obra y crítica). Cito una calle y veo la persona (con su idea y su mirada). Creadores y territorios se intercambian sitiales en el espacio para que siempre quede la palabra (como puerta). Y el camino que hay a partir de ella. Pedro, como si supiera que yo ando en otra ruta (parecida a la que llega a la mesa), afirma que «lo que está demostrando la globalización es que las bases del planeta (cada vez más) dependen de los pequeños hacedores». Salvador asienta con la cabeza y acota que «nadie se llame a engaño, el sistema es un gran monstruo que ya no resiste, anda cansado, por más que quiera seguir comiéndoselo todo su estómago ya no aguanta más». Yo, entre mi ruta (imaginada) y la de ellos (que se cruzan entre cerveza y una mirada traviesa a la camarera) digo que «El reto de los pequeños hacedores es diseñar un mundo sostenido en valores más humildes y por lo tanto más humanos. Y eso sólo se podrá lograr (y ver) con una vuelta a la naturaleza».

de los pequeños hacedores es diseñar un mundo sostenido en valores más humildes y por lo tanto más humanos. Y eso sólo se podrá lograr (y ver) con una vuelta a la naturaleza».

En eso, Ana se detiene en el centro del local, con la bandeja (vacía) en la mano. Con especial atención observa a un sujeto que se muestra muy nervioso en la barra. El hombre toma un trago de cerveza, se acaricia (primero) el cabello y (luego) el mentón para terminar buscando (automáticamente) su vaso. Sólo se moja los labios y repite la dinámica. Ana no deja de verlo (yo comparto vista para ella y él). De pronto el individuo se levanta y camina en dirección a la calle, a ese hombre (como creo sospecha Ana) le ocurre algo. No se ha marchado porque ha dejado dos bolsas al lado de su asiento. Pedro y Salvador continúan con el diálogo de «pequeños y grandes», mientras mi ayudante de «mundos ajenos» y yo seguimos al detalle los movimientos del hombre. Él sale y ella me ve, se ha dado cuenta de que mi trabajo es el suyo. Ana retoma su paso y avanza hacia el interior del café, por su seriedad creo que no me quiere ni como jefe ni como ayudante. Enseguida el sujeto entra y regresa a su puesto, su mirada (tanto como sus pasos) está más que nerviosa, insatisfecha. Pedro me tiene que llamar dos veces para que le atienda. Él me pregunta por mis lecturas, le respondo que estoy leyendo los mismos libros de siempre, «por cada diez libros malos que publican yo me refugio en un clásico». Salvador considera que «el problema de eso es que permanecen en el desconocimiento las nuevas voces». «Eso es verdad», afirmo, «pero no siempre es nuevo lo que se vende como tal. El otro día en una revista anunciaban el lanzamiento de un libro como ‘la realmente primera novela moderna, del nuevo siglo, sólo porque utiliza textos de mensajes electrónicos’. A mi eso me causó mucha risa, pues lo más nuevo que he leído últimamente es ‘La cámara oscura’ de Georges Perec. Y Perec murió en 1982, pero sigue siendo más nuevo que cualquiera que pretenda que la innovación depende de una máquina». Entonces Pedro señala que «una idea no es nueva porque se escriba en un formato en particular». Entre palabra y palabra el hombre de la barra sale y entra. No se sienta, toma un trago, se acaricia el cabello, el mentón, y da media vuelta en dirección a la salida. Sospecho que se trata de un fumador en rebeldía, desde que el pasado lunes aprobaron la ley antitabaco más de uno anda entre el bar y la calle, como en constante conspiración. Yo no fumo pero tampoco estoy de acuerdo con las prohibiciones, pienso que desde la educación necesitamos un mundo donde cada quien asuma sus decisiones

fumador en rebeldía, desde que el pasado lunes aprobaron la ley antitabaco más de uno anda entre el bar y la calle, como en constante conspiración. Yo no fumo pero tampoco estoy de acuerdo con las prohibiciones, pienso que desde la educación necesitamos un mundo donde cada quien asuma sus decisiones (en respeto con las del otro). Lo demás es asunto de estrategias de «pequeños para avanzar entre grandes». «¿Estrategias de pequeños para avanzar entre grandes?», pregunta asombrado Pedro. Entre risas los dos amigos me dicen que el centro de la conversación ahora es Valle-Inclán. Y en homenaje a los 75 años de su muerte, Salvador saca un libro y lee en voz alta un extracto del poema ‘La trae un cuervo’: «Quisiera entrar en mí, vivir conmigo,//poder hacer la cruz sobre mi frente,// y sin saber de amigo ni enemigo,//apartado, vivir devotamente.//» Otro trago por la principal batalla que enfrentó Valle-Inclán: el vivir para encontrar su mundo interior. Por lo menos los poetas tienen la palabra como puerta de acceso (y a la salida le daré las gracias al General por guardarme mi locura).

 

 

 

La tecnodependencia

Elimar Bello

Sinceramente envidio a los nativos digitales, ellos no se detienen ante la pantalla en blanco. Teclean sin cesar los comandos necesarios para salir del aprieto, nunca se congelan aunque sufren profundamente cuando la tecnología se olvida de funcionar. “El DS no lee la N5”; “la compu se colgó”; “al Xbox le salió el anillo de la muerte”…todas esas frases (más el rostro de desconcierto) son la primera señal de que la tecnodependencia está a la vuelta de la esquina.
Descubrir que el aparato que enlaza el mundo virtual con el mundo real deja de funcionar, es tan trágico como cualquier desgracia inesperada. Y es lo inesperado del hecho lo que puede sacar de quicio a un nativo digital. Para ellos, las tecnologías son seguras, asépticas, no hay mayor riesgo que el de esperar que una estrategia funcione en Age of Empires y que simplemente no lo haga. Sin embargo, la realidad puede caerles encima con todo su peso cuando las teclas del hardware no responden y deben recurrir al salvador que solucionará el problema técnico; el detalle está en el paso inexorable del tiempo, ¿cuánto puede vivir un nativo digital sin tener acceso a la tecnología?
La experiencia de ver a un nativo o a un migrante digital sin tecnología alrededor es bastante interesante, al igual que con otras dependencias las consecuencias psicológicas son visibles para los migrantes digitales, los vemos cambiar su actitud, transformarse en inconformes seres que demuestran su aburrimiento ante cualquier intento analógico de distracción. Algunos, como suele suceder con la depresión, se acuestan a dormir; otros sustituyen la pantalla de la computadora por la todavía básica pantalla del televisor y estos son los que mejor sobrellevan la ausencia, los que suplantan un aparato tecnológico por otro; en pocas palabras, la tecnodependencia se ha transformado en una característica de los nativos digitales.

¿Se dañó el Play Station?, recurren a la PC; ¿se estropeó el PSP?, seguramente contarán con la minilaptop y en última instancia todos los celulares (smartphone, touch, doble sim, etc) tienen juegos incorporados que les permiten lidiar con la pérdida temporal del cordón umbilical que los mantiene atados al cibermundo.
Los jugadores, a quienes me niego a llamar ludópatas, ya sean migrantes o nativos digitales, son los más sensibles a desarrollar la tecnodependencia, debido a que el homo ludens, que todos somos, aprende a disfrutar los espacios de distracción, efectos, niveles de complejidad y evasión que proporcionan los videojuegos dificultando el que puedan ser suplantados analógicamente.

Obviamente no sólo los gamers pueden vivir en un estado de tecnodependencia, también los más “intelectuales” pueden obsesionarse con la cantidad de información y de libros que encuentran en la red, llenando cualquier cantidad de gigas de información que reposará en discos duros externos (“porque en la PC ya no cabe más”), información que se baja porque “algún día puede ser útil”, y de la cual es fácil olvidarse por el exceso y la nula sistematización que solemos tener en los dispositivos de almacenamiento. Deseamos saber todo, acumular todo, por lo tanto nunca habrá memoria suficiente.
Sin duda, la tecnodependencia nos atrapa a todos, seamos migrantes o nativos digitales; ninguno está exento del influjo, casi mágico, de la pantalla que nos sumerge en mundos virtuales donde el poder y el control están, aparentemente, en nuestras manos.

Las muertes de Orfeo

Luis Britto García
Homenaje a Facundo Cabral
1
Orfeo, trovador, no soporta la muerte de su amada Eurídice. Le canta tan tiernamente que ninfas y dioses, conmovidos, le permiten ir a rescatarla a los infiernos, a condición de no mirarla hasta salir de ellos. Contra las fuerzas infernales no tiene el trovador más armas que su voz ¿Si logra conmover dioses, aplacará demonios? Su melodía los apacigua, pero en la boca del Averno voltea para ver a Eurídice y ésta desaparece. Desdeña Orfeo a los dioses que no lo ayudaron a rescatar su amor; al final es devorado por las Furias. El horror del mito no consiste en el trágico desenlace, sino en la repetición incesante.
2
Quien se da al amor o a la belleza se entrega a las Furias. Devorando pagan demonios y dioses el instante de felicidad que sólo el creador puede concederles. No murió Orfeo una vez: expira siempre cuando la tiniebla se venga de la luz que la hiere. No perece Orfeo nunca: con cada amanecer y cada creador renace, para darle sentido a la vida que no puede vencer la muerte. El nombre de Demonios y Furias es Legión: Orfeo es Único, o tal vez infinito. Por eso trabaja tanto el mal en su contra.
3
Las Furias del Imperio se desatan sobre el pobre país de poetas. En vano quiere el pueblo apaciguar demonios con armonías de fraternidad. Furias neoliberales secuestran a Orfeo, lo torturan, le cortan las manos, lo asesinan. Con Víctor Jara desciende todo su país a los infiernos. Poco después muere Pablo Neruda, herido de metástasis y de ira. Su más fiel colaborador asegura que los demonios lo envenenaron. No sería la única víctima de Fieras que muerden cuerpo y alma.
4
Dejemos sin mirar atrás los parajes del Tártaro donde cayeron Elvis Presley, Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Sid Vicious, Kurt Cobain, Robert JohnsonBrian Jones, Michael Jackson, quienes para arrojar luz se encendieron en el desenfreno de las drogas o las elusivas amadas o la agresión contra el cuerpo. Contra todos se alzaron en su momento las Furias, los escándalos, los procesos. A todos aplica el epitafio en griego de la tumba de Jim Morrison en el cementerio del Pére Lachaise: Kata ton daimona eaytoy, cada quien es su demonio. Cada Eurídice trae consigo su infierno. Iluminar es consumirse.
5
La historia tiende a repetirse. Quizá es el bolero que tararea Felipe Pirela mientras se interna en la noche después de su última presentación en el Night Club puertorriqueño donde, según la leyenda, cerró cantando “Sombras”. Varios fogonazos rasgan la oscuridad. Las Furias del plomo anónimo cortan el aliento del Bolerista de América.
6
Vea por ejemplo ese muchacho abandonado que para escapar de la soledad se disfraza de rockero y desciende a los infiernos de la industria cultural donde no encuentra a Eurídice pero casi lo devoran promotores y fans y mercaderes de pacotilla Beatle. En vano menospreciará al cuarteto de ídolos que creó y a las multitudes delirantes y se refugiará a cambiar pañales y hornear su propio pan en un apartamento del Central Park. John Lennon es investigado y acosado por Furias del FBI y de la CIA, para terminar devorado a balazos por una Saña que lo imita haciéndose llamar John Lennon y casándose con una japonesa. El anonimato se venga de quien se ha hecho un nombre; la esterilidad, de quien crea.
7
Considere al Cantor del Pueblo Venezolano, con sus temas populares que las disqueras aborrecen, los discjokeys vetan, los medios ponen en cuarentena, los gobiernos abominan y sólo las multitudes cantan y repiten en actos de solidaridad y de protesta como si sintieran que se están celebrando a sí mismas. Alí Primera maneja de noche: una camioneta enorme lo impacta, lo saca de la vía y lo precipita a un barranco. Alí escapa de su despedazada cacharra, se esconde de los agresores que lo buscan minuciosamente, maldiciendo: “¿Dónde estará ese c…?”. Tan seguro está Alí de que se trata de un atentado, que publica en la prensa remitidos donde narra los hechos y consigna su temor de ser asesinado con el pretexto de un falso accidente. Semanas después muere en aparatoso choque, que la investigación declara no intencional ¿Quién investigará el Infierno?
8
¿Quién pues mató o mando a matar a quién, cual mató y quién vive? ¿Lo secuestraron o lo incomunicaron o lo deportaron? ¿Era Facundo o John o Alí o Felipe o Conrado? El odio muere solo. Alguien entona una canción: vivimos todos.

El otro lenguaje

(Por las preguntas que nos niegan los medios)

Por Edgar Borges.

La perturbación de la lógica periodística se puede medir con la siguiente comparación: antes, primero ocurrían los hechos y después eran noticia; ahora, primero ocurren (se inventan) las noticias y luego son hechos. El absurdo (o el chantaje) está llegando a tales extremos que se le pretende juzgar a la ficción posiciones éticas más propias del periodismo que de la creatividad. Llamaron antisemita a Umberto Eco porque un personaje de su novela “El cementerio de Praga” lo era; en Estados Unidos “la corrección política”  de un editor ha ido más allá de las opiniones y censuró diversas palabras en nuevas ediciones de  Las aventuras de Tom Sawyer  y  Las aventuras de Huckleberry Finn, ambos clásicos de Mark Twain. Y, detrás de estas “revisiones”, otras obras integran la lista de la “realidad bonita” con la que nos quieren vedar la capacidad de observación (y de participación real en los acontecimientos de nuestro presente). Mundo al revés, diría mi abuela; se le  impone  a  la ficción  una ética que hace rato perdió el periodismo que se practica como molde desde la industria mediática. Se  mata  a  la  ficción y se instaura la verdad absoluta.

La lógica de la ficción no copia (ni obedece) la realidad, mientras la del periodismo, como principio básico, informa (intenta copiar) esa realidad. Sin embargo, cada vez con mayor fuerza (y atropello) el esquema global del periodismo ha entrado en terrenos más propios de la inventiva. Se da un titular (que opera como un mismo patrón internacional)  que esconde la verdadera intención de la información. Ejemplo de esto hay muchos, no obstante, ofrezco uno (dantesco) que se dio en medio de la batalla mediática que grandes diarios europeos emprendieron contra el escritor austríaco Peter Handke, cuando a éste se le juzgó por disentir de la verdad absoluta que se promulgó durante la guerra de los Balcanes. El diario El País de España del 05 de mayo de 1996 (y desde entonces cómo ha aumentado esta práctica) publicó: “Handke leerá en público en Viena su polémico ensayo proserbio”.  ¿Debe un medio de información jugar con las palabras para manipular la comprensión de los lectores?  Y si esto se hace, ¿de qué realidad habla la gente?, ¿de la realidad real  o  de la realidad mediática?  ¿Por qué cuando se informa que Handke leerá su texto en Viena se asegura que es proserbio? ¿Se pretende informar de la lectura o  de que Handke  es  proserbio?  ¿Les importa a los dueños de la industria mediática (y a los periodistas que  les obedecen) las consecuencias que se desencadenan a partir de un hecho manipulado?   Un hombre asesina a una mujer  y  los periodistas persiguen (en el lugar del hecho) a los vecinos para preguntar cosas como estas: “¿presenció usted las discusiones de la pareja?”; “¿es cierto que el asesino maltrataba a la mujer?”; “¿era un matrimonio normal?”; “¿escuchó usted gritos?”; “¿los niños de la pareja eran normales?”…El periodismo no debe desencadenar realidades a partir de una información (eso es propaganda): se reitera la llegada de la crisis (sin que aún exista);  se magnifican conflictos locales (se le cierra el espacio a las preguntas, y se le abren las puertas a la intervención extranjera); de cualquier caso, en cualquier parte, se dicta sentencia mucho antes de que los jueces (y los implicados) siquiera estudien el caso.

El cáncer que sufre la lógica periodística no es un juego ingenuo. Es posible que en la voluntad  de  muchos  periodistas  exista  el  buen ánimo que les  hace  creer  que están haciendo bien su trabajo. Sin embargo, el ejercicio del periodismo no es un asunto de “voluntad” sino de responsabilidad con las diversas partes del todo que componen la realidad social. Para ello al periodista (como siempre se supo) se le pide que apunte al pretendido centro de la objetividad. No obstante, es posible que el problema nazca en la forma cómo se enseña la lógica, de esta objetividad,  en las escuelas de periodismo. ¿O acaso al estudiante no se le presenta una exclusiva visión de la objetividad con la que debe medir la realidad? ¿Y cuál es esa realidad?  Pues, sin duda, se trata de la realidad que le interesa al “orden capitalista”. Y el periodista (ya graduado) sale a la calle con ese “conocimiento” (dogmático) a cuestas, dispuesto a defender  “la verdad”  que le han enseñado. De ahí que más de un reportero, en lugar de cubrir las partes de una realidad, informa  la “objetividad” que piensa subyace invisible alrededor del tema. Mientras el espectador (en su casa o en la calle) sigue las noticias (que son las mismas en la mayor parte de los medios) sin sospechar que lo que está siguiendo es la forma de “objetividad” que impone la lógica del sistema capitalista. A partir de entonces, los consumidores de información aprenden (la escuela continúa) la única versión de la realidad que se les presenta. Durante el conflicto en Libia, un reportero de un canal de televisión de España mostraba los cohetes lanzados por las fuerzas occidentales que, según los voceros del gobierno libio, impactaron contra territorio civil. El reporte del periodista no se limitó a comunicar la versión de una de las partes (la del gobierno libio), sino que en su conclusión dijo que “los residuos de los cohetes mostrados parecían más bien chatarras traídas ahí para la ocasión”.  De ahí nace la “opinión pública” que durante los próximos días (meses, años y décadas) repetirá como dogma una verdad absoluta.

La sociedad global está atrapada en un discurso mediático que propone el miedo como la norma del día a día. Nada (o poco) se podrá lograr para cambiar el modelo sociocultural  si  no somos capaces de diseñar una nueva lógica de la comunicación en coherencia con las diversas realidades del ser humano. Si la ficción literaria (que es la ficción subversiva) ha sido reducida a la nada, bien valdría la pena buscar propuestas surgidas desde la misma visión de los creadores (que siempre atenderá a la realidades, por más brutales que sean, con mayor humanidad que la bestialidad mediática). Ante el tema, que lleva tiempo y  va en avanzada, Georges Perec, en su libro “Lo infraordinario”, dice: “Quien nos habla, me da la impresión, es siempre el acontecimiento, lo insólito, lo extraordinario: en portada, grandes titulares. Los trenes sólo empiezan a existir cuando descarrillan y cuantos más muertos hay, más existen; los aviones solamente acceden a la existencia cuando los secuestran; el único destino de los coches es chocar contra los árboles: cincuenta y dos fines de semana al año, cincuenta y dos balances: ¡tantos muertos y tanto mejor para las noticias si las cifras no cesan de aumentar!   Es necesario que tras cada acontecimiento haya un escándalo, una fisura, un peligro, como si la vida no debiera revelarse nada más que a través de lo espectacular, como si lo elocuente, lo significativo fuese siempre anormal: cataclismos naturales o calamidades históricas, conflictos sociales, escándalos políticos…La prensa diaria habla de todo menos del día a día. La prensa me aburre, no me enseña nada; lo que cuenta no me concierne, no me interroga y ya no responde a las preguntas que formulo o que querría formular”. Peter Handke, en el libro “Preguntando entre lágrimas”, plantea la necesidad de buscar otro lenguaje, uno distinto al  de  la  lógica periodística que tan saturada y acorralada (de incomprensión) mantiene  a  la  sociedad.  “¡Liberad por fin el lenguaje!  Aprendamos el arte de hacer preguntas”, termina sugiriendo Handke. El diagnostico hace rato que se tiene, más pronto que tarde habrá que diseñar un nuevo aprendizaje que, sin dogmas, sea capaz de devolverle al periodismo su papel de vocero de todas las realidades. De lo contrario, el periodismo, como necesidad social, morirá y dará paso al nacimiento de una nueva forma de comunicación de las perspectivas.

Libia es nuestro futuro.

Luis Britto García

1
Ningún hombre es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, predicaba John Donne. Ningún país está fuera del planeta: el genocidio cometido contra un pueblo me asesina. Todo lo que acontece en Libia me hiere, te daña, nos afecta.
2
Hablemos como hombres, y no como chacales o monopolios mediáticos. A Libia no se la bombardea para proteger su población civil. A ningún pueblo se lo protege arrojándole explosivos ni despedazándolo con 4.300 ataques “humanitarios” durante más de cien días. A Libia se la incinera para robarle su petróleo, sus reservas internacionales, sus aguas subterráneas. Si el latrocinio triunfa, todo país con recursos será saqueado. No preguntes sobre quién caen las bombas: caerán sobre ti.
3
Encarcelaron a los comunistas; nada podría importarme menos, porque no soy comunista, ironizaba Bertold Bretch. El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una zona de “exclusión aérea” a favor de los secesionistas libios, pero permite un bombardeo infernal; China y Rusia se abstienen de vetar la medida porque como no son libios nada podría importarles menos. De inmediato Estados Unidos amenaza a China con declarar una “moratoria técnica” de su impagable deuda externa con ella y agrede Pakistán. China replica que “toda nueva injerencia de Estados Unidos en Pakistán será interpretada como acto no amistoso” y arma al país islámico con cincuenta cazas JF-17. Ningún pueblo está fuera de la humanidad: si no vetas la agresión contra otro, la desencadenas contra ti.
4
Cuenta Tolstoy que un oso ataca a dos campesinos: uno escala un árbol, cediendo al otro el privilegio de defenderse solo. Éste vence, y cuenta que las últimas palabras de la fiera fueron: “Quien te abandona no es tu amigo”. La Liga Árabe, la Unión Africana, la OPEP trepan al árbol de la indecisión esperando el turno de ser descuartizadas. Al abandonar a las víctimas te abandonas.
5
Como en los tiempos cuando el fascismo asaltaba África, hoy Italia, Alemania, Inglaterra, Francia y otros sicarios de la OTAN sacrifican armamentos y efectivos en una guerra que sólo favorecerá a Estados Unidos. Impedido por su Congreso de invertir fondos abiertamente en el conflicto, Obama regaña a sus cómplices de la OTAN porque sacrifican al gasto militar menos del 2% de sus PIB, y les ordena inmolar por lo menos el 5% (“El futuro de la Otan”, Editorial El País, 15-6-2011). Son instrucciones inaplicables cuando la protesta social, la crisis financiera, la deuda pública impagable y el mismo gasto armamentista socavan los gobiernos del G-7. Ante tales requerimientos, Italia opta por no participar más en en el agavillamiento. La Agencia Internacional autoriza para gastar de las reservas que no tiene sesenta millones de barriles de petróleo en dos meses. Estados Unidos derrocha para 2010 un gasto militar de 698.000 millones de dólares, 43% del total mundial de 1.600.000 millones de dólares (Confirmado.net 17-6-2011). Así se dilapilan en muerte los recursos que deberían salvar la vida. Si montas guerras para devorar a otro, las guerras te devorarán a ti.
6
Como en épocas de Alí Babá y los cuarenta ladrones, los banqueros internacionales que tan benévolamente recibieron 270.000 millones de dólares en depósitos y reservas de Libia asaltan el botín y estudian traspasarlo a quienes intentan asesinar a los legítimos dueños. También le crean a los monárquicos de Benghazi un banco central y una divisa secesionistas. Son los mismos financistas cuyo latrocinio cuesta a la humanidad el actual colapso económico: no indagues a quién roban los banqueros: te desfalcan a ti.
7
Al estilo de las blitzkrieg nazis, el presidente de Estados Unidos inicia guerras sin autorización de sus legisladores y las prolonga ignorando al Congreso, donde diez diputados denuncian al Presidente y al secretario de Defensa saliente Robert Gates y vetan los fondos para la agresión contra Libia tachándola de ilegal e inconstitucional. No averigües si debes imponer a tiros la democracia a otros pueblos: antes acaba con los vestigios de ella que quedaban en tu propio país.
8
Cada hombre es pieza del continente, parte del todo, insiste John Donne. Los enemigos del hombre no cesan de fragmentarlo para destruirlo mejor. Los imperios, que son inestables rompecabezas de piezas juntadas a la fuerza, en el exterior fomentan o inventan el conflicto de civilización contra civilización, la rencilla del iraní contra el kurdo, del chiíta contra el sunita, del hindú contra el musulmán, del serbio contra el croata, del descendiente contra el ascendiente, del ancestral contra el menos ancestral, del libio contra el libio, del venezolano contra el venezolano. De cada variante cultural pretenden hacer un paisito y de cada paisito un protectorado. Quien nos separa nos hace añicos, quien me divide me mutila. No indagues cómo trizan Libia: te descuartizan a ti.
9
Todo pillaje arranca con promesas de golpe fácil y se empantana en carnicería insoluble. Las guerras de Afganistán, Irak, Libia, Yemen y la agresión contra Pakistán despegan como paseos triunfales, se estrellan en holocaustos catastróficos y ninguna concluye ni se decide. La resistencia de sus pueblos retarda la inmolación de la que no te librarán ni vetos omitidos ni organizaciones abstencionistas ni banqueros carteristas ni Congresos nulificados. No preguntes por qué son asesinados los patriotas libios: están muriendo por ti.

Espacio dedicado a las distintas corrientes de opinión que se suscitan en la actualidad, de la mano de intelectuales y escritores de distintas partes del mundo


Cuenta Regresiva para la Guerra Mundial 

Luis Britto García
10
Las reservas mundiales de hidrocarburos se agotarán en poco más de media centuria; el país o pandilla de países que saqueen la energía fósil dominarán durante ese medio siglo.
09
Estados Unidos declara en su plan New American Century que no renunciará a su hegemonía ni a la disposición de los recursos del mundo al costo que sea; la nación o pandilla de naciones que monopolicen la energía fósil dejará al resto del mundo sin ella.
08
Si Estados Unidos y dos o tres títeres europeos pillan todos los hidrocarburos,  ello implicará  para China, Rusia, India, Brasil y los demás países emergentes la muerte como potencias y como países; algunos de éstos no necesariamente se resignarán a perecer de inanición: Rusia, China, India y Corea tienen cabezas nucleares y otros las están fabricando.
07
Las guerras para el monopolio global del petróleo arrancaron hace dos décadas;  secundariamente, persiguen quebrar el espinazo a la OPEP mediante una posible sobreventa  en el mercado mundial para impulsar una temporal caída de los precios que desestabilizaría los gobiernos del cartel y los forzaría a privatizar yacimientos e industrias.
06
Dicha sobreventa transitoria disminuiría los ingresos de los grandes monopolios petroleros capitalistas un año pero les daría el control del mundo durante el medio siglo que tardarán en acabar con el planeta aplicando  su único plan de sobreexplotación saqueadora y derroche ilimitado.
05
En vano esperarán después la entrega de su parte los países emergentes que con su complicidad, inacción u omisión del veto en el Consejo de Seguridad  consientan en este pillaje. La conducta  recompensada tiende a repetirse: las guerras de latrocinio de petróleo  no pararán hasta el conflicto final.
04
Las guerras mundiales comienzan porque no se detiene a tiempo las locales: cuando Hitler anexó Austria e invadió Checoeslovaquia, en lugar de detenerlo se le legitimaron sus conquistas con el Pacto de Munich. Las guerras, como los incendios, deben atajarse al comienzo, sin lo cual se vuelven inmanejables. La cobarde capitulación de Munich fue  el prólogo de la agresión a Polonia y  la hecatombe total.
03
Una Guerra Mundial se cierne sobre el planeta. Libia es el Munich de la venidera conflagración global. No olvidemos que el objetivo fundamental de Hitler era el oro negro del Bakú, y que la Guerra del Pacífico estalló porque Estados Unidos le impuso un embargo petrolero a Japón. Setenta años han pasado y la estrategia de las potencias gira más que nunca en torno a los hidrocarburos. En Libia no se debate  una cuestión de hegemonía sino de supervivencia planetaria. Unos 320 millones de estadounidenses no pueden usurpar por la fuerza los recursos del mundo y privar de ellos a más de 7.000 millones de habitantes del globo. Éstos tampoco pueden consentir la prolongación de un modelo de uso predatorio de los recursos que llevará a su colapso la civilización.
02
Las guerras locales de saqueo por el petróleo no pueden ser evitadas congraciándose con los agresores, aceptando  paquetes neoliberales, abriéndose  a las inversiones ni entregando revolucionarios. A las guerras mundiales se las conjura deteniendo las guerras locales, y éstas se evitan venciendo en las guerras parciales internas.
01
Cada conflicto de  saqueo por el petróleo estalla tras una guerra  parcial de satanización mediática de la víctima. Arranca con otra guerra parcial de patrañas noticiosas y judiciales de terrorismo o protección a los terroristas, narcotráfico y violación de los Derechos Humanos. Revienta con la guerra parcial de la  invención de  conflictos étnicos o regionales a los cuales se pueda dar visos separatistas. Se desencadena con la injerencia disimulada o abierta de países vecinos que invaden o prestan su territorio a invasores. Sólo la solidaridad internacional de las futuras víctimas y la victoria en estas guerras parciales internas puede conjurar las guerras locales de saqueo y su culminación en la Guerra Final.  O resistimos unidos, o perecemos aislados.
00
Dios nos agarre confesados.


Medios masivos, Gadaffi, la ONU y el onanismo mediático

Richard Sabogal

Desde hace años, el Tercer Mundo latinoamericano está soportando una guerra mediática por parte de los medios, que son columnas del ejército de ocupación que la llamada mundialización ha puesto en marcha en estas tierras.

Los medios colaboran a crear ideologías desfavorables para intentar roer las columnas de alternativas diferentes, abocándose a los defectos que inevitablemente se suscitan en ella, y a enaltecerlos, utilizando imágenes de personas que estuvieron en el pasado montadas en la misma chícora y desestabilizaron la sociedad de una forma alarmante, pero los medios se encargan de crear una aureola alrededor de todos ellos y tiranizar cualquier movimiento “particular” que busque una solución veraz a corto o largo plazo.

Los medios, los que dominan por su gran tamaño, desprestigian cualquier movimiento, ahí vemos a Libia en este momento, la ONU, es la heroína, la que va a salvar a los pobres libios de las garras de Gadaffi, quien, tan tirano él, puso a esos pobres ciudadanos alrededor formando un “escudo humano” para que los aviones franceses y estadounidenses, héroes ellos, no se atrevieran a disparar contra el tirano Gadaffi. La verdadera razón de esta lucha por derrocar al eterno gobierno de Gadaffi es su petróleo, decía en días pasados Luis Britto García, intelectual de renombre en Venezuela, que Libia tiene 16 mil millones de barriles de petróleo de reserva y produce una considerable cantidad para toda Europa a diario. Entonces la cuestión aquí es sencilla, Gadaffi, perpetuado en el poder por tantos años, acostumbrado a diversas conductas no acordes, se ha creado una oposición fuerte. La ONU, vio la oportunidad y está luchando por hacerse del petróleo, algo simple y sin más meollos. Los medios se han encargado de crear teorías lógicas e inverosímiles, al comienzo dijeron que habían destruido  edificios en bombardeos, días después la verdad se descubrió, ni un solo edificio abajo. Y así ha sido a lo largo de todos estos días, mentiras de momento, notas de prensa apresuradas y noticias sin base que a las horas o días se descubren, no se sabe como terminara esta guerra innecesaria, pero es realmente preocupante la situación libia y es completamente lógico que los medios seguirán dándose un banquete inventado historias.

Este país, este gobierno actual, ha sido catalogado como tirano y despótico. Donde se cercena LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, entonces, si se cercena la libertad, ¿Cómo puedes hacerlo? ¿Parece lógico que en Venevisión, en Televen o Globovisión se diga “aquí no hay libertad de expresión”, ya nadie puede decir nada? No le consigo lógica sinceramente. Libertad de expresión cercenada cuando Gómez hacia fiestas cerrando medios porque hablaban mal de su gobierno, cercenada la libertad de expresión cuando en el segundo mandato de Carlos Andrés – cosa que poco se divulgó – la libertad era controlada y bastantes encuentros recios se dieron. Solo respóndanse, con la mano en el corazón esto, si no hay libertad de expresión, como puede un medio como el periódico caraqueño Tal Cual, poner en su portada el día viernes 19/03/2011 un artículo a cargo del “prestigiosísimo” politólogo y humorista Laureano Márquez, titulado ONANISMO POLÍTICO y con una imagen de Chávez abajo. ¿Es o no motivo, con las leyes vigentes desde hace décadas, tomar alguna medida contra este tipo de informaciones? Claro que si, basándose en el Código de Ética, en la Constitución, en la ley Resorte, este medio puede ser multado e incluso cerrado por varios días. ¿Tomó alguien alguna medida? NO, entonces ¿ Hay o no libertad de expresión? Respóndase ustedes mismos como dije anteriormente. Y eso que no he tocado el tema de internet, la ley Resorte se modificó para tomar medidas contra medios de internet que INVENTAN noticias y dicen lo que sea en este mundo sin ley, ¿Se ha tomado alguna medida? ¿Cuántas paginas se han cerrado o multado? ¿Se prohibió Twitter? Los medios masivos son un compendio de mentiras y expertos creadores del pánico.

Afortunadamente, muchos medios alternativos han nacido, ejemplo de lucha son Catia TV, Vive TV, Radio Al son del 23, cientos de periódicos impresos, radios comunitarias y diversas formas de manifestación comunicacional que son voz y denuncia de las minorías olvidadas por décadas.

La lucha por romper el cerco de estos grandes medios debe continuar, luchamos no contra uno solo, luchamos contra los Amos del mundo – como dije en mi anterior artículo – y esta lucha es ardua y sobre todo larga. De nada sirve crear y crear medios alternativos nuevos, debemos más bien, unir pequeños medios, unir fuerzas y así la lucha será cada vez más recia y existirán mejores posibilidades de, en un futuro, ofrecer una información MÁS  veraz y menos inventada.

Los Amos del Mundo ¿Qué es eso? *

Richard Sabogal

Escribir sobre este tema es realmente, repetir lo que muchos han dicho, caer en una categoría en la que los medios nos ha clasificado – con tinte político la mayoría de las veces – y ser señalados por mostrar lo evidente para muchos e invisible para muchísimos otros. El poder de los medios en la sociedad.

Son incontables los que han hablado del poder de los medios: Martin Barbero, Edgar Borges, Canclini, Laswell, Buen Abad, e incluso Eduardo Galeano. Todos a su manera han criticado el narcotizante mundo de los medios de comunicación. Pretendo ahora, no repetir lo que tanto se ha dicho, sino mostrar con cifras y nombres una gran realidad. ¿Quiénes son los dueños de los medios y los amos del mundo?

Los medios en esta década que culminó se dedicaron – y lo siguen haciendo, vaya que si – a oponerse a todo movimiento hegemónico que estuviera en contra de sus intereses (el capitalismo, claro) y la exclusión total de las minorías, el pobre, el miserable y todo aquel que ve los medios de comunicación como Truman veía la luna en el reality en el que participaba sin saberlo, lejos, hermoso e inalcanzable. Vendiéndonos esos medios donde los personajes – por hablar de la TV – están cómodamente instalados, gozan de un estatus social elevado aunque en la historia sea un asalariado que embolsa víveres en el supermercado. Aquí muy en contra me quejo de lo que hizo ver Kaplun con sus fondos blancos donde la Tv era un dispersor de la realidad.

Se ha dicho que los medios son el cuarto poder. ¿Será esto verdad? Para respondernos, necesario es saber QUIEN  tiene el poder de los medios – los grandes, los masivos – se dice que Estados Unidos tiene el poder mundial y cuando decimos Estados Unidos ponemos en nuestra mente al presidente, antes a Bush, ahora a Barack Obama, pero él o ellos no son más que  empleados, tras ellos están empresas que  dirigen como: Exxon Mobil, Shell, BP, GM, Chevron, Toyota, Ford, Conoco – Phillips entre otros. Pueden ver las empresas, y quien vea las noticias constantemente, podrá apreciar que la empresa que no pertenece al entorno automovilístico, pertenece al del petróleo, estrechamente vinculados los dos. Solo resta sumarle, los que se enriquecen con armas – y las guerras, claro – los bancos que la financian y he ahí a los Amos del Mundo. Por decir una nimiedad: Ford era amigo de Hitler, circula por ahí una foto muy interesante de este par; Shell ha provocado leucemia en la ciudad de Durban;  Shell ha destruido el medioambiente en varias localidades de Nigeria, creando una alarmante tasa de mortalidad infantil por la falta de agua potable; Shell se ha sonado la nariz con el protocolo de Kyoto, patrocinando científicos del lobby Global Climate Coalition; BP esta untada en el golpe de Estado de Irak; ha manipulado precios de gasolina, ha financiado terrorismo, ha financiado golpes de Estado. Entre muchas otras bajezas que los hombres elegantes que nos venden una opción “bonita” nos meten por la vanguardia sin siquiera darnos cuenta el terror y la basura que adorna el mundo. ¿Pero a qué viene todo esto? Pues a mostrar porque los medios no enseñan todas estas bajezas NUNCA.

Esto pasa porque los medios masivos no tienen independencia con estas empresas petrolíferas en relación a los Amos del Mundo. Porque los medios viven de las grandes sumas de publicidad de estas  y porque MUCHOS medios tienen estrecha vinculación con estas empresas y es claro que por esa vía jamás se filtrara esa información.

Para empezar a hablar de todos los poderosos del mundo, lo haremos con Time Warner, multinacional mediática de Estados Unidos y el mundo con multinacionales poderosas como: Exxon Mobil, Chevron, American Express, Colgate-Palmolive, Pepsi – Cola, Pfizer, Dell, Hilton, Sun, Century21, Fedex, Wall Street, Disney, etc. Entonces, la pregunta ¿Es neutra la información de Time Warner? ¿Sí? ¿Por qué? No tiene respuesta, y no la tiene porque simplemente la información no es neutra.

Ahora, tocando los medios más a fondo, diez medios de comunicación estadounidenses tienen multinacionales globales estrechamente ligados como: Texaco, Chevron, Ford, McDonald´s (esta gran franquicia que vende cáncer en forma de hamburguesa), Coca Cola, IBM, Pepsi, Fedex, Amazon, Banco Nacional de México, Televisa (una de las principales creadoras de ignorancia en México), Johnson & Johnson, Kodak, Unión Pacific, Continental Airlines ¿Continúo? Xerox, Polaroid, Revlon, Gillete, Paramount, Lexmark, Heinz, Fiat, Microsoft y un larguísimo etcétera. Pero surge la pregunta ¿Quién tiene más poder entre todos estos poderosos? ¿Quién es el Amo del mundo, o quiénes?  Esto está más estrechamente vinculado con los Think Tanks, Depósitos de pensamientos, depósitos de ideas. Pero más que pensar, deciden, deciden como atacar al sur. Estos think tanks son el gobierno tras la sombra, y aquí me atrevo a recordar y comparar la serie estadounidense The Prison Break, donde un poderoso político era un títere maniobrado por una oscura y poderosa Compañía. Muy similar con el mundo real. La realidad es que existe un muy pequeño grupo que decide, entre ellos cabe señalar medios de comunicación como AOL, Time Warner, Murdoch News Corporation, New York Times, Vivendi, Sony y el grupo Cisneros. Entonces si estos medios se reúnen para tomar decisiones sin consultar a nadie ¿Cómo pueden ser neutros?

Y aquí caemos en el punto que no podemos pasar por alto: el círculo Bilderberg, teniendo como primer presidente al príncipe Bernhard, hombre con antecedentes nazis, le siguió David Rockefeller y un mundo de joyitas mas. El grupo Bilderberg tiene en su lista a las grandes transnacionales anteriormente nombradas. Por estas mesas han pasados todos los secretarios de la OTAN, los medios de comunicación como: New York Times, La Republica, The Wall Street Journal, Financial Times, Newsweek, entre otros. Aun hoy se siguen encontrando cada cierto tiempo para decidir el futuro del mundo. Aunque muchos no lo crean.

Queda entonces reflexionar ¿Podemos redimir estos poderosos? Es difícil realmente. Queda solamente mostrar por medios ajenos a toda esta podredumbre la gran realidad que los poderosos nos han ocultado desde que en el siglo pasado y antepasado se repartieron el mundo como diría Eleazar Díaz Rangel.

*Reflexión de la obra ¿Quién tiene el poder en los medios de comunicación? De Michel Collon.

Viajar en autobuses expresos en Venezuela es como saltar de un avión y que el paracaídas no te abra

Líneas de transporte expreso una podredumbre que hiede cada vez peor

Richard Sabogal

El pasado miércoles 26 de enero a la altura de Paracotos un autobús ejecutivo de la línea Expresos Occidente se incineró rápidamente, producto de un recalentamiento que traía desde Tejerías. No  hubo víctimas que lamentar, solo algunos enseres básicos que por el azore del momento quedaron olvidados en los asientos, incluso las maletas fueron bajadas a tiempo. El fuego fue tal que  el agua de los bomberos no pudo aplacarlo y trajeron espuma para acabar con el fuego que consumió todo el autobús (tal y como lo muestra la imagen) los medios de comunicación poco mostraron esta noticia (ningún muerto, no sirve para el morbo periodístico) pero el peligro fue latente,  aproximadamente a 50 metros un cartelito amarillo rezaba “cuidado, tubería de gas” donde el autobús se incineró la vegetación de la montaña fue devorada por las llamas, ahora me pregunto ¿Qué hubiera ocurrido si el autobús se incinera cerca de la tubería de gas y explota dejando varias víctimas? Ya sé, los medios de comunicación hubieran sido más receptivos.

Personas cercanas a mi viajaban en ese autobús y por esto hago esta critica¿Cómo es posible que el transporte venezolano sea tan pésimo que casi signifique una odisea viajar en un expreso de un estado a otro?Desde la ciudad que estos familiares se transportaron comenzaron a sufrir los abusos de las líneas de transporte. La oficina de Expresos Occidente en la ciudad de San Cristóbal abusaron de mi familiar cobrándole el precio de los boletos para un autobús que ellos llaman “Buscama” (esos de dos pisos) y al llegar a la hora pautada en la noche era un autobús “Ejecutivo” que son de un solo piso y ni baño tenia. La hora de salida fue a las 7:30 P.M. y terminaron saliendo a las 9:00 P.M. De San Cristóbal a Caracas en circunstancias normales son doce o trece horas pero el viaje se realizó en 15 horas (hasta Paracotos donde se incendio el autobús) entonces la línea ofreció esperar un rato a que un autobús que está en el terminal privado de Caracas se acercara a recoger los pasajeros que para completar estaban trancados por una fuerte cola que había en Tazón por una gandola con gasoil que se volteó y derramó el combustible en la carretera y una protesta de Empresas Polar que trancaron la Autopista Francisco Fajardo, mis familiares se montaron en un taxi y lograron por el Embalse la Mariposa llegar a la ciudad a las 4: 30 de la tarde.

En el retorno a su ciudad, días después, Expresos Los Llanos vendieron los mismos pasajes que tocaban para ellos a otros pasajeros. Tuvieron que esperar el autobús de la siguiente hora,  meterse a empujones, sentarse en el primer asiento que vieron y decir “de aquí nadie me para” para que resolvieran el problema, siento mucho si alguno de esos pasajeros por llegar 5 minutos tarde perdió ese autobús y por la mala gestión de estas líneas se quedaron para el autobús de la siguiente hora pero todos somos víctimas de esta podredumbre nacional.

No solo en esta oportunidad ocurrió este tipo de incidente. Hace varios meses se iban a transportar de San Cristóbal a Caracas en la línea Expresos Mérida y al igual, luego de cobrarle un “buscama” el autobús nunca llegó y otro  autobús que ni nombre tenia fue el que cubrió esa ruta, 5 horas después en el estado Barinas este autobús se accidentó y mi familia tuvo que pagar un taxi para llegar a la capital, ocho horas más de ruta, es decir la línea Expresos Mérida no pudo siquiera garantizar el 50% del viaje y obviamente la empresa no reembolsa el dinero y es casi una molestia para ellos cumplir el transporte. (Como si fuera caridad)

En otra ocasión viajaba yo del estado Barinas a Maracaibo y luego de llegar con mi pasaje en mano mi puesto tenía otro pasajero que también tenía boleto y luego de una gran discusión tuve que irme sentado en las escaleras del autobús “Buscama” y el chofer del autobús que según supe le llamaban “El Rastrillo” recogía todos los pasajeros que se encontraban en la vía y me toco irme casi acurrucado entre otros pasajeros y levantarme cada veinte minutos porque algunos de los que iban sentados bajaba al baño.

Los pasajes es otra odisea, si necesitas viajar un viernes y deseas comprar el boleto el día antes, te dicen con el ceño fruncido “Boletos para el mismo día, no se compran boletos el día antes” pero al otro día a las 8 de la mañana llegas a la puerta de la línea y dicen “no hay boletos para hoy, ya se vendieron” ¿Entonces? ¿Qué mafia esconde está tomada de pelo? Sencillo en la noche los revenden y si un pasaje cuesta 120 bolívares, lo venden en 150 0 170 bolívares. ¿Dónde están los Derechos Humanos, el Indepabis, los que regulan las leyes para echarle el guante a esta gente?  Nadie se manifiesta, ningún medio de comunicación critica semejante atropello a los pasajeros. La línea Expresos Occidente tiene fama de accidentarse constantementey poca gente lo usa y si lo hace es porque no hay más pasajes en otro lado.

Si se desea viajar y se calcula una hora de llegada no se puede porque los autobuses se detienen cada rato y la atención de los choferes es pésima, incluso grosera. No hay ley, si es un viaje de doce horas en el cual se llega a las ocho o nueve de la mañana los conductores encienden el radio desde las seis y se debe soportar hasta la hora de llegada su música y el aire acondicionado que lo apagan cuatro horas antes que se llegue el destino y luego que el frio se extingue se convierte en un bochorno el interior que no tiene siquiera ventanas para abrir.

La situación del transporte expreso es crítica, ninguna línea de transporte queda exenta, todos estos incidentes los conozco de fuente cercana y propia que hemos pasado por el filo de estas rutas, pero si comienzo como sabueso a indagar de seguro escribiría muchas columnas con historias y problemas mucho más críticos que los que escribí hoy. Un consejo amigo lector, si dispone de dinero para costearse un avión hágalo. Porque los Expresos en Venezuela son un caos total.

Fotografia: David Luna

Damnificados bailan conga con la buena voluntad del gobierno

Richard Sabogal

A finales de 2010, y  más acentuado en el mes de diciembre, Venezuela atravesó una situación bastante critica por las fuertes lluvias que asolaron el país, progresivamente los medios de comunicación fueron mostrando múltiples situaciones de habitantes de distintos sectores que iban siendo afectados por las lluvias, ríos, aludes de tierra que destruían sus hogares y se vieron obligados, unos con algunos enseres, otros con la ropa que llevaban encima a albergar un refugio provisional habilitado por el Estado.

Fueron días tristes,  donde se podían ver en algunos sectores, el desfile de hombres y mujeres, niños caminando y lactantes en los brazos de las madres, todos con semblantes tristes, algunos con una bolsa negra con un poco de ropa, otros con maletas llenas de lodo y enseres diversos que podían cargar en las manos, salir a los refugios. Durante el mes de diciembre el país vio información de los distintos avances de las situaciones. Rápidamente el Estado se prestó a albergar a los ciudadanos, a alimentarlos, a buscarles alojo e incluso a darles dinero. Extremadamente generoso, diría yo. Esto sin contar, con que algunos países han enviado lotes de comida para los damnificados y por lo menos, alimento no les ha faltado en estas semanas que han estado al abrigo del  gobierno.

Cuando digo gobierno no me refiero solamente al oficialista, me consta que el trabajo del oficialismo ha sido bastante completo y compañeros trabajadores como Naiv Pérez Sira, Jesús Gámez, Carmen Victoria Turmero, por nombrar un granito de arena del montón, han trabajando incansablemente para ayudar en los refugios, incluso con labores artísticas para animar a los niños, y solo esto es prueba de lo bien cuidado que han estado los damnificados, porque, cuando va a realizarse una actividad, no vital como comida, ropa, salud, sino una actividad artística, musica, circo, teatro, es porque lo demás está más que satisfecho. Pero no le quito el honor a algunos sectores de la oposición que al igual que el oficialismo, han atendido a los afectados, y lo diré con nombre y apellido: el gobernador del estado Miranda Henrique Capriles ha, durante todo este tiempo atendido a los damnificados y afectados por las lluvias, no mas ayer, una comisión del Estado Miranda, estuvo en el Sector Cogollal Los Mangos atendiendo situaciones para comprarle casas a los habitantes de ese sector que están en riesgo. Esto sin contar las demás labores que ha hecho por el estado. Entonces en parte me hace sentir satisfecho que ambos sectores políticos del país, han estado pendientes del afectado por las lluvias, el oficialismo con todos sus colaboradores por todo el país y la oposición con Capriles y de seguro con muchos otros alrededor de la nación. Pero hasta ahora he nombrado las virtudes de los mandatarios y la desgracia de los damnificados, vamos a conversar sobre los damnificados

Al principio comente que estaban extremadamente bien atendidos, y paso a explicar porque es EXTREMADAMENTE, porque al venezolano  – es el estereotipo – no se le puede dar la mano, porque agarran todo el brazo. Por fortuna para ellos, los alimentos han sobrado, y por esto mismo lo han despilfarrado. En el Refugio del colegio Miguel Otero Silva, ubicado en la localidad de Guarenas, el día de ayer martes 4 de enero de 2011, en las puertas del mismo, donde colocan la basura, había un pipote lleno de zanahorias, no podridas, sino un poco viejas, aun comestibles. Aunado a esto escuche de voz de una vecina la cual me pidió no la nombrara por temor a represalias, que esto no es lo único que han botado, ropa en buen estado, que según, se ponen una vez y la botan, y comida, mucha comida constantemente. ¿Hasta dónde llega lo sinvergüenza de la gente? Están en una situación donde tienen casi nada. Les dan dinero, comida, atención medica, están en listas de espera para casas, otros países se toman la molestia de enviarles comida, y la botan, puede que el grupo que alberga este colegio tenga la suerte de recibir alimentos y artículos de forma constante, pero han por lo menos imaginado si los demás refugios están tan bien.  Podrían conversar con sus voceros, con quienes están pendientes de ellos y plantearles repartan los alimentos en otros refugios más pequeños que pueden recibir menos alimentos. Almacenarlos, regalarlos. ¡Pero botarlos! Es indignante ver al venezolano bien atendido y ser tan mal agradecido e inconsciente.  De seguro de los más de 130.000 afectados por las lluvias existen algunos que por cuestiones logísticas, descuido, irresponsabilidad, lo que sea, no están tan bien como ellos, seguramente con las zanahorias que botaron comerían muchos niños y mujeres. La ropa que botaron porque ensuciaron seguramente otro la necesitaría porque le queda chica. Las ayudas van a cesar poco a poco, el presidente de la republica pidió dos años de plazo para entregarles casa, algunos han corrido con la suerte de tener su vivienda por distintos medios del gobierno, pero muchos otros aun esperan. Administren porque luego van a estar quejándose de que no tienen, cuando en este momento despilfarran a mansalva.  Además el presidente les dijo, vayan a trabajar. Porque el presidente les va a dar dinero, no van a comer y dormir solamente.

El camino que queda para no ver más damnificados por las lluvias de 2010 es largo, faltan muchos meses, debemos tomar conciencia de lo que ocurre ahora, disfruten la abundancia, pero tengan en cuenta que es un largo año, donde muchos eventos se presentan, llegaran prioridades nuevas y ustedes  pasaran a segundo plano, con esto quiero decir que la atención no será tan dedicada como lo es ahora, las cosas tardaran un poco en llegar, además. Estos alimentos, ropa y demás artículos de primera necesidad los dan mientras ustedes se van acoplando, pero deben ir, cada refugio ir viendo cómo se organiza para entre todos depender cada vez menos de los entes del gobierno y solo esperar cuando acudan al llamado para la entrega de sus casas. Es cuestión de conciencia y moral.

Con todo lo anterior dicho, no juzgo a todos los refugios, solo señalé uno. Pero con esto dejo la tela de la concienciación para todos los que de algún modo están siendo beneficiados ante esta catástrofe ocurrida.

Reunión en Buenos Aires de “The Mont Pelerin Society” y sus intelectuales “liberales”

Populismo vs Libertad en Latinoamérica

Fernando Buen Abad Domínguez

Universidad de la Filosofía
Circos de la Ideología Dominante. La sociedad del monte Pelerin exhibe sin pudor sus principios y sus fines1. Pasea por el mundo una plataforma ideológica desvencijada e insostenible en la que los argumentos burgueses se corroen las entrañas taladradas por la crisis mundial del capitalismo. Dicen que les preocupan los “peligros de una sociedad civilizada”. Son Caballos de Troya apolillados y sin ruedas.A nosotros nos resulta de gran utilidad contemplar las contorciones mentales a que se ven obligados los mercenarios intelectuales de la burguesía. Eso tiene propiedades didácticas inmarcesibles, muestran el ideario profundo de su maldad objetiva. Desnuda sin misericordia las monstruosidades que piensan y ejecutan aunque las disfracen con oropeles culteranos. Es un regalo que si no fuese aberrante bien pudiera pasar por sainete a carcajadas. Mientras tanto uno de sus santones, investido con “premio nobel”, asesina inocentes y pisotea a la civilización que a los de “Mont Pelerin” tanto, dicen, les preocupa. En la invitación a su encuentro de Buenos Aires ni una palabra, sobre los asesinatos en Irán, Afganistán, Pakistán…Libia.

En el cuadrilátero boxístico de su imaginación paupérrima, pelea el “bien” contra el “mal” y se anuncia un final feliz de corte maniqueo. Hacen pasar como si fuesen iguales las fuerzas democráticas de los pueblos y los intereses mercantiles de unos cuantos mafiosos criminales. En su ecuación ideológica la lucha de una inmensa mayoría es igual a los negociados de unos cuantos pelagatos. Y viajan por el mundo con esa telenovela rancia. Y, como era de esperarse, el reparto incluye nombres como el de Vargas Llosa, Aznar y secuaces de calaña similar.

La lucha de clases no es un juego de naipes entre “Dios” y el “Diablo”, es el ascenso emancipador, el motor de la historia, de millones de personas en contra de una minoría asesina que, armada con leyes, costumbres, instituciones y balaceras, conspira para adueñarse de los recursos naturales, la mano de obra y la conciencia de los trabajadores. “El procedimiento moralizador del filisteo consiste en hacer creer que son idénticos los modos de actuar de la reacción y los de la revolución…El rasgo fundamental de esas asimilaciones e identificaciones lo constituye el ignorar completamente la base material de las diversas tendencias, es decir, su naturaleza de clase, y por eso mismo su papel histórico objetivo”.(León Trotsky)

El capitalismo, aclarémoslo siempre, es todo lo contrario a la palabra Libertad y a su ejercicio colectivo y creador. No van a confundirnos los señorones ni los señoritos de la burguesía, aunque conferencian en hoteles caros y publiquen revistas, panfletos, artículos y libros del tamaño que fuese. No van a engatusarnos con la algarabía de sus adjetivos ni con los enredos de sus silogismos mercantiles. El capitalismo es el capitalismo aunque contrate intelectuales para hermosearse y esconder las muertes que produce minuto a minuto. El capitalismo es lo más, imaginablemente, enemigo de la Libertad humana en su extensión más amplia. El capitalismo sólo es amigo de la libertad de empresa y de la propiedad privada. Eso excluye a la inmensa mayoría de los seres humanos. Encuentros como los de “The Mont Pelerin Society” son sólo concilios ideológicos de una burguesía que desesperada, busca publicitas ingeniosos (les llaman intelectuales) para darse banderas de sobrevida.

Así como se multiplican los frentes bélicos que imperialismo abre para saquear a los pueblos; así como proliferan las armas que matan inocentes y asedian países para esclavizar a sus trabajadores; así como se multiplican los clubes de mercenarios golpistas diseminados en células que se camuflan de “empresarios”, “banqueros”, “curas” u “hombres del campo”; así como se perfecciona y disciplina el discurso de los “mass media” oligarcas y se expande en la geografía y en las conciencias… así, igualito, se multiplican y movilizan los foros que la burguesía inventa para fabricar matrices ideológicas suscritas por “intelectuales” mansitos, por sabihondos serviles a la estulticia y al crimen, cómplices de aberraciones inenarrables. Nos sirve saber cómo operan para combatir sus necedades en la Batalla de las Ideas. Aunque sean “famosos”, aunque la tele los haga próceres del servilismo y firmen muchos libros. Caros.

Sobre “La Hojilla”, programa televisivo venezolano

Rasgando el velo mediático

Fernando Buen Abad Domínguez

Rebelión

“La Hojilla” [1] es una serie televisiva emblemática, al mismo tiempo necesaria y contradictoria, que expresa patente y latente, las urgencias nuestras en el escenario de la Guerra Mediática latinoamericana, especialmente en la no poco compleja lucha venezolana por la emancipación comunicacional. “La Hojilla” es hija del ensayo y del error, obra del empirismo involuntario y de cierta improvisación en la que se combinan, entre otros ingredientes, la investigación periodística, el ensayo editorial, la pedagogía revolucionaria, la formación política y el pleito de callejón. Un poco de todo para gustos y necesidades muy diversos… y no pocas críticas. De propios y extraños.

“La Hojilla” es una serie televisiva dificilísima de realizar, y de sostener, especialmente cuando se trata de poner nombres y apellidos a los protagonistas del golpismo, la corrupción y las conspiraciones variopintas contra la Revolución venezolana, y cuando se trata de soportar amenazas a la vida, acosos y peligros, producto de decir y probar verdades en la televisión. Mario Silva, productor y conductor de la serie, paga un costo altísimo por la osadíarevolucionaria de asumir un rol televisivo, inédito frecuentemente, ansiado por muchos históricamente. Es la voz y es la audacia valiente que pocos, como Mario Silva, son capaces de esgrimir en las condiciones que le han tocado. Algunos lo critican fraternalmente, otros soterradamente… algunos lo detestan, lo acusan de brabucón y lo descalifican. A diestras y siniestras. Era de esperarse.

Hay países en los que es inimaginable un programa como “La Hojilla”, inimaginable la cantidad e inimaginable la calidad de casos y aportes que ha expuesto, en sus años de existencia, para el desmontaje de canalladas y para entender los entresijos de la antidemocracia. La historia de “La Hojilla” contiene episodios extraordinarios en la batalla de las ideas. A veces repetitivo, a veces sorprendente, pero siempre ejemplar en la contundencia de sus denuncias. Sus expedientes son un arsenal poderoso, y pasmoso, de testimonios y documentos demoledores cuya utilidad no se agotará ni terminándose la serie. Quizá acostumbrados a mirar cada noche “La Hojilla” muchos, en Venezuela, hayan perdido capacidad de asombro ante la inteligencia y la ejemplaridad de un programa televisivo tan claro, y tan esclarecedor, de no pocos episodios turbios y negros contra la Venezuela que camina hacia el socialismo. Eso se agradece y se respeta.

Un programa que combate las monstruosidades del capitalismo, como “La Hojilla” enfrenta riesgos y debe intentar creativamente muchas estrategias con el formato que se ha dado y con la premura de las ofensivas que aparecen a diario. Eso tiene, por razones propias y ajenas, deficiencias diversas y logros remarcables. Una de esas deficiencias es que, acaso, depende demasiado del accionar opositor para lucir sus armas de defensa y construcción. Algunos piensan que nada sería “La Hojilla” sin los opositores golpistas. No obstante, en la asimetría de la Guerra Mediática, contamos con una sola “Hojilla” y con unos cuantos programas y medios, insuficientes todos hasta el momento, contra un ejército de especialistas en Guerra Psicológica y golpes de estado, contratados por la oligarquía. Y no hay muchos “Mario Silva” dispuestos a ponerse los zapatos necesarios, porque no los tienen. Que a algunos no les guste, aun teniendo razones con peso, no invalida la utilidad y aportes que “La Hojilla” ha prestado en la guerra mediática y en las etapas que ha de cubrir hasta que consolidemos una comunicación nueva que supere lo que hoy tenemos. No obstante bien le vendría “La Hojilla” algún ejercicio de renovaciones estratégicas sin que, por eso, pierda su carácter combativo.

A muchos que estudiamos “La Hojilla”, desde fuera de Venezuela, nos resulta extraordinario cómo se mantiene el vigor, la profundidad y la puntualidad en la lucha diaria contra los aparatos mediáticos burgueses y sus personeros serviles. Sorprende enormemente la capacidad de entrar a una lucha contra la oligarquía, aun teniendo debilidades grandes, pero con un arrojo y valentía singular y envidiable. “La Hojilla”, que no llena todas las necesidades comunicacionales de la Revolución, contribuye sí con una parte pionera y dificilísima de la que tenemos la obligación de aprender, respetuosamente, en muchos países que no han llegado ni al uno por ciento de sus logros. Vemos todos los días el descaro obsceno de las mentiras burguesas y nada, o muy poco, podemos decir en países silenciados por el secuestro burgués de los mass media, pero “La Hojilla” dice con nombre y apellido, sin tapujos y con claridad política revolucionaria, cosas que se parecen mucho a lo que quisiéramos que fuese dicho y no podemos decir por censura, porque no tenemos los medios o porque tenemos mucho miedo.

Todas las noches Venezuela cuenta con un espacio de fortalecimiento para las ideas y para moral de combate. Contrario a lo que ocurre en la televisión burguesa nocturna, que derrama sangre, amedrentamiento, desmoralización y mentiras a raudales, en la televisión Venezolana brilla con fulgor propio un modelo comunicacional naciente que está por desarrollar sus mejores potencias. Se trata de un espacio que la Revolución ha hecho realidad ante los ojos de unos y otros, se trata de una experiencia de emancipación que, con sus faltantes incluso, nos hace mucho bien. ¿Lo vemos?

http://www.vtv.gov.ve/actualidad/la-hojilla

La “pobreza” no es un problema “técnico”, es un crimen del capitalismo

Vergüenza de ser pobre

Buen Abad D. Fernando

Uno de los productos ideológicos más rentables, obra del capitalismo, es haber convencido a su enemigo de clase – la clase trabajadora- de que ella es inferior, débil, insignificante e impotente y que, por todo eso, debe sentir avergüenza de sí, de su identidad de clase, de su origen y de su esencia. Negocio redondo.

En muy pocas cosas la burguesía invierte más recursos (quizá sólo compita la industria de las armas) que en demoler la conciencia del proletariado intoxicándolo con falsa conciencia, supercherías, miedos, frustración, tristeza y vergüenza. Lo vemos en las telenovelas como lo vemos en las calles, lo vemos en la Historia como lo vemos en nuestras propias casas. Los pobres cargan, por si fuese poco, además del peso de las peores limitaciones, el estigma social de ser “pobres”. Y con ello el falso dilema de que los pobres no luchan por los pobres porque se avergüenzan de ellos y de sí mismos. Como si la lucha contra la pobreza sólo fuese terreno reservado -privilegiado- para la filantropía burguesa.

Están acostumbrados los capitalistas a pagar sueldos miserables, a imponer jornadas insoportables. Roban tiempo y fuerza, roban salud física y mental a los trabajadores y los ven enfermar y morir, alienarse a cada minuto, mientras los patrones gozan los beneficios en complicidad con los politicastros de turno. Eso es lo que tenemos enfrente de nuestras luchas. He ahí un retrato simple pero real. Muchos patrones son cínicos descontrolados porque a sabiendas de que roban y engañan, se hacen pasar por dadivosos, por “generadores de empleo”, por “cristianos”. Se santiguan y hacen creer a sus familias que son “buenos” mientras se aplauden entre ellos. Le besan la mano al cura. Pero todos fabrican pobreza y miseria… ese es su crimen.

Ninguno de los engaños literarios, simbólicos o religiosos que se han ideado para disfrazar la “vergüenza” de ser pobre, diluye objetivamente los efectos psicológicos y culturales de un mal social monstruoso, la pobreza, obra del capitalismo, que carcome a la inmensa mayoría de los seres humanos. Más del 65 %. Cuando poblaciones enteras no tienen comida ni agua, no tienen salud y no pueden trabajar pero miran en la televisión, en la prensa y en la publicidad cómo la felicidad, la salud, el bienestar (según lo entiende la burguesía) dependen de ser “rico”, “famoso” y “hermoso”… los pueblos, además de maltratos físicos, reciben maltratos psicológicos y discriminación, no sólo racial, sino principalmente económica, es decir, por pobreza. Eso es humillante y es un dolor acumulativo que muchas veces queda en las cabezas de los trabajadores sin una solución clara y de combate.

La pobreza es un delito del capitalismo y una crueldad que se impone incesante y despiadadamente, que siembra la desesperación y el abandono mientras golpea la economía de las familias trabajadoras, el estado de ánimo, la fortaleza emocional y la voluntad de lucha. La pobreza es un acto criminal que merecería sanción legal revolucionaria y sanción popular. Es indebido, es canalla es una monstruosidad que se acrecienta. Es un acto criminal que pisotea la dignidad más elemental.

No alcanza con que nos digan los obispos millonarios, serviles a la oligarquía, que Cristo fue “pobre”; no basta con que las “damas de la caridad” repartan alimentos, medicinas, juguetes o cobijas; no alcanza con que los discursos de los politiqueros saliven promesas y más promesas para “abolir la pobreza”…en realidad sólo la lucha organizada, por la clase trabajadora y por los pueblos revolucionarios, terminará verdaderamente con la pobreza y con todas sus consecuencias, también psicológicas y culturales, en el estado de ánimo de los trabajadores.

Por eso es fundamental la fortaleza moral de la clase trabajadora y su claridad intelectual en el combate al capitalismo. La riqueza de los pueblos ha sido secuestrada por el capitalismo, y tal riqueza no sólo son productos de la naturaleza, es principalmente la riqueza de la fuerza laboral de millones y millones de trabajadores que, a cambio de su trabajo, reciben migajas, maltrato, humillación y vergüenza… todo eso producido por el capitalismo, nadie se engañe. Cuando un trabajador está deprimido por ser “pobre” también está sufriendo, en su vida diaria, los estragos del sistema capitalista que lo quiere dócil y lo quiere sin capacidad de combate. Tenemos millones de pruebas.

Los trabajadores, además de calidad de vida, requieren dignidad de vida. Los proletarios, viven explotados y humillados por una minoría burguesa y capitalista, que impide a las personas desarrollar sus inmensas capacidades El sistema capitalista hace que la vida del trabajador sea penosa ya que es una mercancía más… ésta es una situación irracional. No es justo que un trabajador tenga que hacer esfuerzos desmesurados en condiciones deplorables para, tan sólo, ganarse el derecho a seguir viviendo, a tener lo justo y necesario -a veces ni eso-, para seguir sobreviviendo en una sociedad que consume a las personas y encima las humilla. El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan. Karl Marx

La burguesía ha convertido la “dignidad personal” en un valor de cambio.

Luchamos contra es esa vergüenza de ser pobre como parte de un proyecto de nueva sociedad (socialista-comunista) en la que los hombres libres de la opresión y la explotación, en condiciones de libertad, igualdad y dignidad humana, dominen sus condiciones de existencia; un proyecto a su vez deseable, posible y realizable, pero no inevitable. Porque, si nos descuidamos, puede ser descarrilado. Deseable porque debe dignificar a los trabajadores; posible, por cuanto luchamos para consolidar las condiciones de su realización, y realizable si, dadas esas condiciones, elevamos el nivel de la conciencia sobre la necesidad y posibilidad de la nueva sociedad comunista y nos organizamos objetivamente. Y es que el capitalismo no es eterno pero el socialismo aún está desarrollándose. Debemos terminar con lo que asfixia a los trabajadores y todo lo que destruya los valores revolucionarios: la igualdad, la justicia, la libertad y la dignidad humana.

Cuando la verdadera riqueza de los pueblos son sus trabajadores revolucionarios ¿Quién comprende lo que siente un trabajador que además de sentirse “pobre” se siente humillado y avergonzado? ¿Quién entiende el golpe bajo que eso significa en su vida a estas horas? ¿Quién comprende las angustias y las vejaciones… quién las repara? ¿Qué leyes, qué abogados, qué jueces se estremecen sinceramente, solidariamente, con el trabajador impotente y lastimado en su dignidad cuando lo que gana no alcanza para satisfacer las necesidades de las personas que él más quiere?

La pobreza es un delito burgués y no una “vergüenza” de los trabajadores. La pobreza estigmatiza a las personas y eso suele no tener reparación, eso es una canallada que debe ser repudiada y denunciada con toda energía por todo el mundo. La pobreza es un crimen de la burguesía, es una sentencia fulminante, una injusticia siniestra, una acto asesino. Es un delito de lesa humanidad, aunque se escuden en palabrería de farsantes mercenarios (“técnicos” se dicen) contratados para traicionar a los trabajadores. La pobreza es un crimen del capitalismo, es un zarpazo intolerante y criminal que no aceptaremos poniendo “la otra mejilla”.

En garras del capitalismo el Trabajo humano ha sido tan brutalmente, tan miserablemente tratado y tan obscenamente humillado que hemos quedado arrinconados ante el desfiladero del cinismo. No lo aceptemos. El Trabajo, que debiera ser práctica liberadora y enriquecedora de las sociedades, a estas horas se ha vuelto, paradójicamente, una calamidad devastadora del espíritu, del cuerpo, de la cultura. Eso es aberrante. Se vive miserablemente con sueldos raquíticos, se vive aterrorizado bajo amenazas de despido, patentes y latentes. Se vive humillado bajo la prepotencia y el desprecio de jefes y jefesuchos que se enriquecen con nuestro Trabajo. Se vive la pobreza como una forma de tortura legalizada, e ilegal, que es una máquina de infelicidad a todas horas. Quieren que nos acostumbremos al atropello y a la miseria y encima quieren aplausos y votos. Si nos descuidamos la cosa puede empeorar.

No hay lugar para ilusiones. Es preciso elevar nuestras protestas contra la pobreza y desarrollar las formas de lucha… he ahí la curación y la salud mental de quien lucha. A los trabajadores sólo nos salvarán los trabajadores, los trabajadores solidarios. Muchos trabajadores andan desesperados, viendo cómo arrimar a su casa lo necesario para sobrevivir al golpe criminal de la pobreza, eso es injusto por donde se lo vea, no nos hagamos cínicos, no dejemos que no nos duela, hagamos algo. Lo posible con lo que se tenga.

Necesitamos la lucha de los trabajadores que se percatan de la trampa, y abandonan toda “vergüenza”, para luchar realmente desde abajo. Realmente puerta por puerta. Necesitamos a los trabajadores creativos y contundentes, certeros e imaginativos para que su dignidad en la lucha, florezca y se expanda en sus mejores fortalezas que son la unidad, el trabajo de base, la claridad de ideas y la capacidad inteligente de no caer en las trampas del enemigo… como el estigma de sentir “vergüenza” por ser “pobre”. La dignidad está en la lucha.

Es una injusticia que millones de trabajadores vivan con la “vergüenza”, inventada por la burguesía, trabada en las quijadas. Que vivan con incertidumbre e impotencia por sentir esa “vergüenza” atornillada entre ceja y ceja, por sentirse impotentes en el desfiladero de la humillación. Es preciso cobrar conciencia pero conciencia que nos vuelva solidarios y revolucionarios. Es parte de la “Batalla de las Ideas”. Esta lucha es mundial.

Polémica en Argentina en torno a la inauguración de la Feria del Libro por parte de Vargas Llosa

Estafa a puertas abiertas

Edgar Borges

El descaro del poder político global ha llegado al extremo de que lo que antes negociaban a puertas cerradas, ahora lo hacen ante los ojos de todos y a plena luz del día (en vivo y en directo por todos los medios de la alianza de las corporaciones). O perdieron la perspectiva (el hambre insaciable de la bestia) o piensan que somos más tontos que antes. En todo caso, desde los subterráneos, debemos aprovechar la oportunidad para enfocar los niveles de la comunicación popular hacia la comprensión del actual momento histórico (de significativa importancia). No olvidemos que aún son más los creyentes (que duermen convencidos de que el capitalismo es el destino) que los intérpretes críticos del guión establecido.

Sea en foros (como el de Davos), en cumbres (cualquiera) o directamente en los espacios mediáticos, los políticos conservadores muestran sus colmillos sin el menor reparo. La lógica de su doctrina les hace creer que es normal “rendir cuentas a los mercados”. Y nos presentan el show segundo a segundo (y en voz alta y con rostro muy serio): Bruselas y su ranking de países confiables (que hace temblar a la política local de Portugal, Grecia y España cada vez que les bajan la nota); Tony Blair y su reafirmación invasora; Berlusconi y su bufonada; las agencias de riesgo y sus “bonos basuras”. El aplauso del público sería tan miserable como la indiferencia.

El observador ya no necesita leer entre líneas (este artículo incluso es una oda a lo obvio). Es la mala historia de unos dirigentes que entregaron la política y aceptaron el papel de asistentes de un poder que, como el económico, no se elige con votos de las mayorías. Los títeres de la mala comedia expresan sin reservas la verdadera razón de su función “pública”: cuidar la paciencia (y el colesterol) del sector financiero. En Europa, por ejemplo, el asunto resulta dantesco: los jefes de estado en lugar de dirigirse a la sociedad se dirigen a los mercados.

Las constantes crisis que se inventa el capitalismo para mutar a estados superiores de dominio pueden estar llegando a un escenario distinto. Quizá, en ese vuelo ambicioso, el sistema termine estrellado en un callejón sin salida (no será hoy, pero será en este siglo). El relato del chantaje (democracia es igual a libertad) se desinfló en la carrera. Muchos factores importantes se están moviendo en los subterráneos del planeta. El monstruo (que secuestró la calle) ya no realiza negocios de espalda a los pueblos. Las puertas del casino público están abiertas. Dependerá de nosotros determinar los niveles de observación y de movilización que nos permitan la entrada.

Artículo escrito por Edgar Borges cuando fue publicado este libro

Se publican textos inéditos de Julio Cortazar

La mosca

Edgar Borges

Te tendré que matar de nuevo.

Te maté tantas veces, en Casablanca, en Lima,

en Cristianía,

en Montparnasse, en una estancia del partido de Lobos,

en el burdel, en la cocina, sobre un peine,

en la oficina, en esta almohada

te tendré que matar de nuevo,

yo, con mi única vida.”

“La mosca” es un poema incluido en “Papeles inesperados”, el nuevo libro que contiene una extensa colección de textos inéditos de Julio Cortázar. Pero la mosca también es el monstruo más pequeño de todas las pesadillas cotidianas. Quién sabe si en realidad todas las moscas no sean más que una misma mosca que ha vivido a través de los tiempos burlándose de sus pretendidos asesinos. ¡La mosca! ¡Qué problema tan minúsculamente grande es la mosca! ¿Quién no se ha sentido desafiado por una mosca? Y cuando (por fin), con discreta puntería, la logramos derribar, al poco rato vuelve otra y ocupa el mismo territorio de reto del anterior enemigo. Incluso, me ha llegado a pasar que, cuando me acerco al suelo (con la excusa de que se cayó algo), jamás encuentro el cadáver del insecto terrorista.

No tengo la menor duda. Las moscas fundaron el más discreto y sofisticado sistema terrorista. Ellas no tienen otra función sino arruinarnos la vida. Y nos la arruinan casi sin darnos cuenta. A José Saramago le preocupa el indiscreto poder de Silvio Berlusconi; yo pienso que más peligrosas son las moscas que vuelan alrededor del primer ministro italiano. O la mosca que el otro día me paró en la calle y me dijo (con cara de mosca seria): “¡Tú a mi no me engañas; ya sé que esos papelitos que llevas debajo del brazo no sirven para nada!” Eso me recordó que muchos gobiernos fascistas quemaron libros. Y otros gobiernos, menos fascistas, en sus formas, callaron. Hoy, en este siglo XXI del resplandor tecnológico, la mosca sigue volando alrededor de la vida (y de la idea de evolución). Es posible que antes de los humanos estuvieran las moscas. O la mosca. Y que su maniático vuelo tuviera como objetivo milenario alborotarnos la rabia. Y recordarnos la basura (la ignorancia circular, el primitivismo).

Un amigo dice que tenemos un pasado poblado de dinosaurios. Eso es cierto, pero quizá la responsable de la reconocida amargura de los dinosaurios fuese la mosca. Especula una amiga que una mosca se fue persiguiendo a Arthur Rimbaud hasta África. Otra amiga cuenta que Mafalda odia la sopa por culpa de una mosca surfista. La mosca tiene el poder de estar en todos los espacios en un mismo segundo. Como si su misión fuera la de “cubrir de mierda” todos los tiempos. La ciencia debería estudiar el poder omnipresente de la mosca.

Hace poco (como cada cierto tiempo) aparecieron muertos varios mendigos. El cartero asegura que, un minuto antes de la muerte, cada víctima fue visitada por una mosca. Tal vez haya sido la misma mosca que se burló de la única vida de Julio Cortázar y que ahora, en este justo momento del impostergable café, se aproxima, en vuelo suicida, directo a mi consciencia.

La mala ficción de la TV

Edgar Borges

La televisión (sobre todo en su concepto informativo) me parece una mala ficción. La radio, en cambio, al igual que un libro, ofrece la posibilidad de construir una realidad poderosa, saludable, siempre con la activa participación del receptor. La voz que cuenta una experiencia a través de la radio invita al oyente, por la característica mágica del medio, a levantar sus propias interrogantes. Con toda la carga de reflexión y diversidad que eso implica. Un libro es eso, una interpretación del yo y de los otros; el escritor expone su voz y el lector la diseña según su propia inventiva.

La televisión (que conocemos) ha actuado como creadora de una realidad pasiva, mediocre y engañosa. Bastaría con analizar la siguiente frase del escritor Peter Handke: “En la televisión, un dirigente palestino hablando en árabe muy tranquilo mientras la intérprete traduce muy apasionada al francés”. Ante esto, habría que preguntarse: ¿Qué le ocurre a la intérprete? O si aplicamos la interrogante al día a día televisivo: ¿Por qué la reportera está tan nerviosa? Sin embargo, en la atención del espectador quedará la angustia de la intérprete o de la reportera, como así lo manda la lógica televisiva (un nuevo ataque a los nervios aumenta la estupidez, y los patrocinios, dice un “agudo” gerente de la tv) Poco o nada se comprenderá el mensaje del dirigente palestino. Pero, ¿cuál sería el efecto si en reposo mental (cosa imposible en medio del circo informativo global) observáramos la representación (porque es una mala representación) de la reportera? ¿Acaso no nos compadeceríamos de su sistema nervioso? ¿No pensaríamos que todo el personal de esa empresa requiere con urgencia tratamiento psicológico?

No obstante, como la observación no es un recurso normal por estos días, el pánico se siembra en la vida cotidiana del espectador. Y se asume como realidad colectiva la mentira de unos pocos. La gente en la calle juega a gritar como gritan los presentadores; juega a sufrir como sufren los protagonistas del show planetario televisivo; juega a temblar de miedo como tiemblan de miedo los reporteros; juega a amar como aman los personajes de las telenovelas; juega a vivir como cuentan la vida los noticieros. Juego mediocre que sólo respeta las reglas del poder. Reglas que se interpretan para trastocar la vida de las mayorías. De la mentira de la objetividad pasamos a la imposición de una subjetividad: la del mercado de consumo.

Habría que detenerse, contemplar el festival de la ignorancia mediática y desde la calma preguntarse: ¿Es que los seres humanos somos tan mediocres como nos dibuja la tv?

P.D.: Habrá que ver si aceptamos que Internet sea una réplica de la dictadura de la mediocridad o un recurso de nuestra inventiva.

La sacudida del observador

Edgar Borges

La observación tiene sus particularidades. Quien observa acepta o transforma el punto exterior. Es posible que desde la observación no se pueda mover nada que no forme parte del universo personal, mínimo, individual. Sin embargo, quizá sólo luego de ese descubrimiento, el observador descubra que todo aquello que ocultaba en los sótanos de su existencia era una pequeña representación del mundo colectivo.

Peter Handke, en su libro El peso del mundo, invita a “Soportar la contemplación, dilatar el juicio hasta que se produzca la pesadez de un sentimiento de vivir”. El acto contemplativo, como mirada que apunta e interpreta, es un ejercicio de reafirmación de la vida. Lo otro (la resignación que no sospecha que está resignada), lo que impone la instantaneidad de nuestro siempre fugaz presente, es la mirada pasiva, extraviada sin posibilidad de interrogación alguna. Todas las respuestas las ha otorgado la realidad absolutista que acorrala la curiosidad y la inventiva. Vida y muerte son dos estados; esto es nada después de la nada. Se trata de un punto interiormente ciego, negado a la fuga y al encuentro. A eso, al desgaste de la vista, nos ha llevado la saturación del ruido informativo. Demasiado es nada y cada vez es menos. Un mercado de estupideces golpea el entendimiento. Y, si no abres la puerta, serás un firme candidato a la discriminación (la de la complejidad del pensamiento). Donde antes hubo interpretación ahora hay entretenimiento; de la observación pasamos a la mirada esquiva, vacía. Si me descuido, más pronto que tarde alguien hará un show de mi reflexión.

Tal vez, tras largos años de bombardeo mediático, el arte se encuentre ante uno de sus mayores retos. Conmover al espectador dormido para que algún día vuelva a ser observador. Necesitamos poemas que contaminen; novelas que implosionen; pinturas que despierten y dramatizaciones que develen las máscaras del mundo. Entonces, el observador, cuando llegue a casa, podrá sentir que hoy algo le ha movido la rutina.

Edgar Borges

De fantasmas y estupideces

Es mucho el empeño que se invierte en hacernos creer que el mundo atraviesa una etapa de libertades. La paz se maquilla tanto como la comodidad. Y más de uno vive convencido de que ni una ni otra cosa es maquillaje; según esa clase mental, el color “rosado desteñido” que se inventó el sistema capitalista es el color que caracteriza a los “buenos” de la mala película que nos vendieron. Y quizá hasta sea el simulacro de color que identifica su sangre. Bendita mentira que en otros tiempos se creyó el cuento de la sangre azul de la realeza. Del cuento mediocre se fabrican las mentiras sociales (y globales). En nombre del uniforme democrático internacional algunos intelectuales gastan cientos de palabras en fabricar fantasmas y generar estupideces. Una y otra vez se reitera el cuento de que la Unión Soviética fue el monstruo del siglo XX. Y con la ceja derecha elegantemente levantada, se asegura que el terrorismo es el demonio del presente. Sería importante que estos intelectuales, metidos a sabios de la opinión de todos, nos explicaran la causa de la violencia. Tampoco estaría mal que les pudiéramos preguntar: ¿Nos están hablando del terrorismo que se disfraza de Estado democrático o del que, al margen de la legalidad, pierde la cabeza ante las trampas del poder y erradamente comienza a poner bombas? Hoy, para el sistema capitalista, más peligroso que poner bombas es poner ideas.

Hace falta coraje histórico para discutir las heridas sociales de la actualidad. Es más necesario levantar la voz (y las cejas) contra el genocidio que el Estado de Israel comete contra el pueblo de Palestina que seguir contando los horrores del régimen nazi; es más honesto debatir sobre la dictadura global y “democrática” que hoy representa el poder instalado en Estados Unidos (adoctrinamiento cultural, tecnológico, financiero y militar) que intentar seguir metiendo miedo con el recuerdo de la Unión Soviética; difícil y dura fue la crisis que originó la recesión de 1929 (así como la que inventó la banca en 2009), pero mucho más dantesca es la que sufren Haití, África y Afganistán entre el hambre y la fuerza militar imperialista de éste tiempo (hipócrita) presente.

Me parece más vitalmente contemporáneo denunciar (y resistirse) al imperio estadounidense que invisiblemente arrolla a la humanidad del siglo XXI que cuestionar (por ignorancia) la lucha revolucionaria (que por su dignidad) se impulsa en América Latina. Sólo desde la ingenuidad o desde el chantaje se podría hablar de ecología y de armamento nuclear si no se señala al principal destructor de lo primero y fabricante de lo segundo: Estados Unidos.

El problema (y el reto) de la sociedad global que transitamos no tiene nada que ver con dictaduras clásicas ni nazis fantasmas; el dilema, por el cual se hace necesaria la utilización (y reinvención) de miles de palabras y acciones, es la “estupidización” de la conciencia. No es cuento, nos están sometiendo a la forma de esclavitud más peligrosa que se haya conocido: la sofisticación de la ignorancia. Si no profundizamos el debate, pronto seremos individualidades críticas rodeadas de millones de masas (como ejércitos del poder) dispuestas a defender, con la violencia de un show de Tv, el reino global de la mediocridad.

La memoria puede ser un mecanismo de liberación, pero también de adormecimiento. Darle a la palabra holocausto la exclusividad de un lugar y una fecha es permitir que en la niebla del presente se escondan muchos otros holocaustos. La idea no es negar las atrocidades del pasado; la idea es meter el dedo en las llagas de las atrocidades de hoy. Hasta el fondo, con la belleza interior apuntando hacia las sombras.

Sociedad en transición

Quiero pensar que la sociedad actual, parida del vacío de los años 80 del siglo XX, es una transición hacia un mundo mejor. En lo humano, en lo educativo, en lo comprensivo y en lo evolutivo en general.

En las primeras siete décadas del siglo XX (aparte de las valoraciones positivas, que las tiene), la bestia (histórica que traemos desde los inicios) impuso grandes tragedias. Sin embargo, a partir de los 80, una vez caído el bloque soviético, se le hizo creer a la humanidad que un nuevo rumbo de paz nacía; el camino de la tolerancia (permitir a distancia aquello que no aceptamos) se celebraba. Y se celebra. Al respecto me quedo con la definición de José Saramago: “Si la intolerancia es mala, la tolerancia puede no ser mucho mejor. Siempre tiene una connotación de benevolencia, de generosidad regalada y graciosa por parte de uno al otro. Yo prefiero el convencimiento de que hay que respetar a los demás y la sabiduría de que nadie es más ni menos”.

Hoy, al final de la primera década del siglo XXI, se insiste en dibujar los dramas de las primeros 70 años del siglo anterior (cosa que está bien para la memoria) sin enfrentar agudamente la compleja situación que se ha desencadenado durante los últimos 30 años. En éste período el mundo ha caído en un sótano de paz maquillada. Es mucho lo que se puede discutir sobre la supuesta evolución de este momento. ¿El desarrollo humano (incluyendo a los llamados países del primer mundo) es equiparable al avance tecnológico? ¿Quién comienza la discusión de fondo sobre la nueva forma de dictadura global que representan las grandes corporaciones?

El punto anterior, entre muchos otros, nos deja algo fácil de comprobar. El individuo actual (uniforme como lo manda la ley del mercado) es el robot característico de la ciencia ficción. Invito a establecer comparaciones, eliminemos de la mente la forma del robot y pensemos sólo en sus actuaciones. El resultado es el individuo (existencialmente) vacío que responde a las indicaciones de un mando central (trabaja; aplaude; sonría; calle, duerma; despierte). El conocimiento y la reflexión, entre otros retos, no son objetivos del robot de los 30 años de la barbarie invisible. O acaso, ¿podemos darle otro calificativo a un tiempo donde se está despojando a lo humano de la memoria y de su vínculo social? En nombre de un supuesto adelanto se están escondiendo debajo de la alfombra todos los dramas del planeta. Mientras bajo el amparo de la ley el mercado invisible (del consumo) se engulle al resto de los poderes. En este nuevo “orden” el individuo queda desnudo ante la muralla corporativa. Y, por primera vez en la cíclica batalla por las reivindicaciones sociales, los jefes de la dictadura son invisibles (el poder económico). ¿Habrá existido dictadura más poderosa y desigual?

No obstante, como fiel convencido del proceso de evolución, quiero creer-sobre todo cuando pienso en otros procesos históricos representativos de lo humano-que la sociedad actual es una transición hacia un mundo mejor.

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