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Extracto de una gran entrevista

El periodista Leonardo Padrón a lo largo de un tiempo ha publicado una serie de libros, con entrevistas realizadas a personas, que según él, son de difícil acceso. Entre ellos hay figuras como Fernando Savater, Boris Izaguirre, Jacinto Convit, Mercedes Sosa y Facundo Cabral, entre muchos otros. El escritor tiene ya cuatro libros publicados que llevan como titulo Los imposibles. En esta oportunidad tomaremos fragmentos de la entrevista que Padrón le realizara a este gran cantante que lamentablemente dejo de existir hace pocas semanas.

 

La infancia de Cabral fue difícil. Fuertemente influenciado por su madre, la cual lo parió en la calle, porque cuando, embarazada, su esposo, el padre de Facundo, la dejó, su suegro la botó de casa y pario en la calle. Esto generó que la pobre mujer tomara un odio con la humanidad y partiera para la Patagonia, donde durante nueve años caminaron y sus hermanos fueron muriendo poco a poco “los fui viendo morir” asegura el cantante.

 

Su madre casi muerta y sus hermanos vivos de milagro. Facundo, joven, escuchó que en la capital un presidente le está dando trabajo a los pobres, marchó para allá, evadió la seguridad y se impuso ante el presidente Perón que estaba en un desfile por un aniversario, la policía no lo dejaba pasar pero Perón dijo “déjalo que venga” fue hasta el carro y le dijo “¿Hay trabajo?” a lo que Eva que por cierto a Facundo le pareció lo más hermoso que hubiera visto le dijo a Perón “¡Por fin alguien que pide trabajo y no limosna!”

 

“claro que hay trabajo” le dijo Eva, dio una orden, lo llevaron, lo bañaron y alimentaron. “como a las tres horas llego Eva y me dijo que ya habían conseguido trabajo para mi madre” “ella estuvo internada un año y lograron salvarle la vida”

 

La vida de Facundo fue extremadamente difícil, con deficiencia mental “lo que hoy llaman autismo” era una enfermedad que aquejaba al cantante, una vez comenzó a trabajar se convirtió en alcohólico, paró de niño a la cárcel, donde un jesuita le enseñó a leer y todo lo que se aprende en primaria y secundaria, pero en este caso, solo en tres años. Además de estos estudios, conoció a Góngora,  Quevedo, Horacio, Homero, Heráclito, Plotino y libros de arte.

A los 17 años escapó de la cárcel y al salir se topó con un vagabundo que le dijo “vos sois príncipe, ¿Qué haces pasando trabajo?” “¿Qué yo soy príncipe?” entonces el hombre miró al cielo y dijo “Claro, si el de arriba es el Rey ¿Qué sois tu?”

 

La musica se topó con Cabral, gracias al vagabundo que le mostro a Jesús. Este vagabundo le enseño el Sermón de la palabra y le dijo que era su filosofía de vida. Esto trajo gran alegría al muchacho, quien le decía a todo mundo que era príncipe. Así poco a poco fue arrastrando gente, hasta que a los 22 años estaba en una tarima “y nunca me volví a bajar”.

 

NO SOY DE AQUÍ NI SOY DE ALLÁ

 

Confiesa el cantante que esa canción le nació en un momento de borrachera, cuando reencontrándose con un amigo de mucho tiempo, se fueron a beber y esa noche la improvisó. Al siguiente día, comienzan a pedirle la canción, pero no la recuerda. Cual fue su sorpresa al ver a un periodista que le extiende un cassete de esa noche y tiene la parte donde cantó esa canción.

 

Padrón le cita una frase que Lennon dijo en una entrevista, donde afirma que los días de mayor apogeo fueron cuando había más opresión, lo que

 

que sirvió para el provecho de The Beatles y eso lo hacía sentir un miserable. Facundo a esto coincidió, lo acertado del momento. Cuando el escribía un par de canciones y las cantaba, la gente venía, le daba abrazos y le decía “Usted es el único dice lo que hay que decir” “ahí está un hombre valiente con cojones” se hizo muy famoso y le llegaba dinero de todas partes “tanto dinero que se hacía insoportable”. Facundo Cabral sintió que se estaba estafando a si mismo, viendo los ideales tomar otro rumbo. Llegó un día, encontrándose en un programa de un hombre famoso de la televisión y le dijo “me voy” ¿Cómo? Pregunto sorprendido el presentador “me voy mañana, tomo un avión y me voy para Ezeiza porque estoy perdiendo mi libertad y me estoy ahogando” regresó años después y la gente creyó que traía la democracia a la plaza Atenas. Se volvió a ir y no regresó hasta nueve años después, en 1995.

 

Confiesa tener como mejor compañera a la soledad, ama su espacio, dice que la soledad es su más fiel compañera, llega al hotel y allí esta esperándole. La mayoría de sus libros se los autoeditó. Confiesa haber hecho todo lo posible por ser un underground.

 

LA TRAGEDIA TOCÓ LA PUERTA CON PUÑOS DE FUEGO.

 

Su esposa, la conoció en un café, estaba allí y entró, foronda y hermosa, con apenas 18 años, finalista en un certamen de belleza. Cuando la vio, se acercó y le dijo “Oye, eres mi mujer, te vine a buscar” aunque él confiesa no haber abusado de su modestia argentina, la situación es bastante clara. Los padres al ver la situación se miraron como preguntándose “¿Y este loco?” Ella fue a su cuarto, hizo la maleta y se fue a su habitación, durante cinco años viajaron por el mundo, fueron a Hiroshima, Kioto, Pekín, Shanghái, Cruzó en transiberiano de Moscú a Pekín y pare usted de contar. En cinco años de convivencia tuvieron una niña. Cierto día, cuando el cantaba en la Universidad de Harvard, ella le esperaba con la niña en el aeropuerto de Los Ángeles, de allí irían a Chicago, su vuelo se atraso dos horas y  lo perdió, ellas si pudieron subir al avión y este cayo, resultando muertas esposa e hija. Su esposa tenía 23 años, su hija uno.

 

Luego de esta tragedia, Facundo le dijo al Señor “Padre, ahora todo va a ser tan liviano, ¿Qué me puede pasar después de esto?” fue un impacto tan fuerte, que incluso cuando le diagnosticaron cáncer “fue como si me dijeran que tenia gripe” “me olvide hasta de hablar español”.

 

Sumido en esta tristeza, lo salvó la Madre Teresa, quien le dijo “Mi amor ¿Sabes que es lo único que te puede matar? El amor que te esta sobrando ¿Dónde lo vas a poner? Ponélo en alguna parte o te va a aplastar. Vení conmigo” y se lo llevó a sacar de la basura en Calcuta, niños que tiraban allí las familias para que murieran; salvaron niñas y las criaron; bañaron leprosos; se iba a cantar y volvía a seguir trabajando. Esa segunda etapa de la vida fue rescatada por la Madre Teresa quien le trajo la felicidad.

 

Para Facundo su libro de cabecera es la Biblia y su amuleto la guitarra y tiene como filosofía “para vivir mejor, hay que ser mejor”. Entre las muertes que más le han marcado está la de Borges, una inteligencia vasta que se fue en un suspiro. Y claro intrínseco y sobreentendido esta la muerte de su esposa e hija. Como héroe personal tiene a Eva Perón, como defecto su orgullo y como canción suya Este es un nuevo día.

 

Esta entrevista la realizó Leonardo Padrón en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, en un sótano, arrumbado de peroles, en una especie de pecera donde la gente miraba esa inusitada reunión. Hoy Facundo ya no está, pero estos fragmentos dejan sobreentendido la maravilla de hombre que fue/es.

 

En estos momentos debe haberse reunido con su esposa e hija que en el 78´ desgarraron su corazón con la inesperada partida. Pero él creía en la reencarnación, deben estar en un mundo paralelo, signados por el destino, marcado para amarse siempre. Marcado para ser el eterno vagabundo que le canta a la vida.

 

Mala muerte para tan gran pacifista.

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