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Poesía de Laura Peña, Clara Parra y Ennio Tucci

Eres el amor anhelado

Eres el amor anhelado

 Eres lo que yo tanto busque

Lo yo que tanto anhele,

Lo que pensé que nunca iba a tener

Pero estas aquí y ya te encontré.

Mis sueños delirantes de poder tenerte algún día

Me someten por completo a la vida

Y siento que me ahogo en el mar sereno de

[tus ojos.

Tus palabras me sujetan a este mundo

Tus caricias me embriagan de pasión

Tus labios me aceleran el corazón.

Quisiera simplemente cabalgar en tu

[subconciente

Quisiera algún día poder ser valiente

Para gritarle al mundo que eres tu el que me

[enloquece

El culpable de mis furias sin control

Aquel que trasciende mas allá de las fronteras

[de lo que soy yo.

Me has llegado a convertir en lo que nunca fui

Una mujer capaz de hacerlo todo sin importar su

[fin

Te has convertido en todo para mí

Un ser supremo que hace ser feliz.

Un rayo de luz en mi ventana

Un sonido que Me duce que me ama.

Un olor que me embriaga

Mi sabor ameno de todas las mañanas.

Mi constante deseo

Mi dulce y tierna agonía

Mi impulso para seguir adelante.

Eres tú

Es tu amor

Es tu amor que me libera

Es tu amor que me comprende

Es tu amor que llena de fuerzas para ser valiente.

Laura peña Betancourt

(Caracas, Venezuela)

Aroma de recuerdo.

Música suave, que logra recordarme  tu ausencia,

Como te digo que siento si lo he descrito tantas

                                                          [veces;

Mi mundo se detiene y observo tras el vidrio

Como extraño cada vez más tu mirada.

Regresa el aroma tenue del café de abril

Me recuerda el inicio de la primavera en tus ojos,

El silencio de tus labios al oír mis historias,

La quietud de tu mirada, la inocencia de mi alma.

Me pierdo en el cristal de tu mirada,

Transparencia de  sonrisas  regalo de inocencia;

Presencia frágil como el movimiento de las flores

                                                              [silvestres

Viento de abril y mayo enfriaron el calor de tus

                                                                 [pasos

Quietud de la fuerza de los robles antiguos

Historias breves en mi memoria.

Atrapada en la encrucijada de amarte,

Palabras que recuerdan la espera de tu presencia

Robas mi fortaleza, de no perderme en tu mirada

De añorar hoy la tuya que es reflejo de mi alma.

Construcción de una aventura llamada amor,

Instrumento sutil de su música,

Historias que duermen en lo profundo de mi alma;

Te escurres en mis sueños sin permisos ni

                                                     [palabras.

Fuerza de enseñarme amar nuevamente,

Entrelazar dos corazones a un mismo sentimiento,

Ese que me invita a perderme dulcemente

En el alma del amante trovador

Doblegándome a perderme dentro de su amor.

Clara Parra

(San Cristóbal, Venezuela)

 A quién hay que matar para vivir

 

I

Sólo exijo que la vida se vacíe de papeles

y se llene de significados

porque mi cédula no me identifica,

también tengo algo de Margarita,

la de las tetas de frutas

que forman parte de mis átomos;

la que despachaba hielo y refrescos en la cuadra,

la que también me saludaba en las mañanas

como yo mismo me saludo a diario,

con el mismo afecto,

y me reconozco como Margarita

como mamá y como Kiko y Chico y Laura

como algo de Miguel que veo en mí

y de Jesús y de Gerald y de Celia

como soy ella cuando la pienso

en el espacio vacío que ella ocupa,

algo de ellos llevo conmigo siempre

y la vida debe ser algo más

que este cúmulo de papeles

que nos numera y clasifica.

He decidido ser todos los días

y no sólo cuando el horario lo permite

en esta esclavitud de jóvenes cobardes.

 

II

De recuerdos estoy hecho una enciclopedia

de mis semejantes hasta los dedos de las manos

aire contaminado que me fumo a diario

en esta ciudad de perros muertos misteriosamente

sancochada bajo el sol a diario…

pierna de caucho quemado a pleno sol,

pedales correas tuercas y grasa,

toda una memoria comiéndose a sí misma

alimentándose de sí para nunca olvidarse.

La luna de las tres y el faro azul

señalan al motociclista que huye del viento

refugio de la enfermedad de nuestros días

valientes y tostados árboles dormidos

en plena cacería de pulmones asmáticos.

 

Ennio Tucci (Mérida, Venezuela)

 

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2 comentarios

  1. AivoN dice:

    Laura Peña, te has metido en mi corazón y en mi mente, has plasmado todo lo pensado y anhelado por este, mi loco corazón, Hermosa poesia, Felicidades. ZEMILEWE

  2. Una página de poesía escrita a tres manos. Me gusta la idea. Un abrazo a la prima Laura Peña. Espero que la Musa baje frecuentemente para que la página crezca. Saludos a todos.

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