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De sal y de fuego: comentarios de una poética homo-erótica en César Enrique León Salcedo Por Miguel Antonio Guevara (Publicado en NsB Impreso)

 

César León (Maracay, 1968) Poeta, actor y productor teatral. Ha trabajado como actor en varias obras con agrupaciones teatrales que desarrollan montajes de autores nacionales e internacionales, así como en productoras cinematográficas y de televisiones regionales y nacionales. Como dramaturgo y director, ha escrito, dirigido y actuado en diversas piezas de teatro. También se ha desempeñado como productor radial y televisivo, además de su reconocida labor en el arte de acción o performance, con la agrupación fundada por él, en el año 1995, La Daga Oxidada, que pronto arribará a sus 15 años, además de diversos recitales poéticos y actividades afines al movimiento artístico.

 

Cántico espiritual, canción 36

Gocémonos, Amado,

y vámonos a ver en tu hermosura

al monte y al collado,

do mana el agua pura;

entremos más adentro en la espesura.

San Juan de la Cruz

Hasta mi querido Nietzsche, así tan duro, apocalíptico y misógino, llegó a decir en Crepúsculo de los ídolos que “la espiritualización de la sensualidad se llama amor” como un gran triunfo sobre un cristianismo que castra en vez de sutilizar los bajos deseos a su favor. En dos ocasiones he disfruta de la poesía de César León, una primera vez en un café en Maracay y la más reciente en la casa de cultura de Barinas, nada más y nada menos que compartiendo con otro poeta y artista de destacado discurso homoerótico: Jofredys Fajardo; imagínense ustedes que ese día compartían la velada con un grupo de música cristiana, tal vez el mismo dios los junta para divertirse un rato y observar las caras de unos y de otros con sus voces. Me aburren los recitales por lo general –confieso- pero cuando César comienza a lanzar sus agudos versos, más de uno para la oreja, y yo apuesto que también se le hace la boca agua.

Antes que todo empezara
nos prestábamos revistas
de esas que uno esconde
en la soledad de lo ilícito y con olor a guácimo
aprendíamos por separado
lo que más tarde ilustramos juntos

Sabemos que nada de esto es sometido a arbitrariedades, el poeta con su amplio conocimiento de las artes (tiene un grueso currículum como performista, teatrero y arte de acción) desarrolla un cuadro, una escena, para ser sometida a la degustación, pero eso sí, una degustación pausada, despertando vellos, acelerando, haciendo tragar grueso a más de uno, y de una. Si duda de ello, asista a uno de sus recitales, uno escucha del público cuanta forma haya de expresar morbo, ajá, así mismo, morbo.
No olvido tu pantalón de béisbol
ni la amplia goma
que te cercaba la cintura
no olvido la vena siempre a punto de reventar
como una estación
justo en tu pelvis
que se repetía
noventa veces en series de veinte
ante la mía
***
Unté su piel de saliva
luego lamí con la seriedad de un gato
arranqué nombres anteriores
con un mordisco aparté mi pedazo

Es contradictorio como imagen tras imagen desarrollada en espacios cerrados, en cuatro paredes, en las cuatro paredes de la intimidad, en algún momento se convierte en un epicentro de metáforas al mundo, al espectador; no es solo poesía que crea erecciones, esto se desprende del andro, también hace humedales la entrepierna femenina (a que sí) para ser sentida en el mejor botón de pulso de despertares, recordemos el factor, la variable sentido, que no es más que: somos irremediablemente, menos mal y gracias a la evolución, seres sexuados. A por raticos se nos olvida, pero uno de los detalles que nos hace movilizarnos y permanecer en la continuidad, es el deseo de juntar cuerpos, de restregar soledades genitales corporales.

***
Jugabas a abultar tu pecho
haciendo peso muerto
mis piernas
tus barras

***
Qué dulce manera
de hacerme conocer
la belleza entumecida
***
Era pequeño
los albores de la tibieza bajaban hasta el ruedo de mis shorts
me escondía bajo la flor morada
que lanzaba el apamate
para adornar aquello
que se levantaba entre tus piernas
con hambre infantil de las mías

Así como algunas corrientes

 

hinduistas afirman el orgasmo como una revelación, una forma de ver a dios mismo, la mayoría de sus textos son cortos, efímeros. Instantáneos como esa barrera que completa al clímax, esa pared traslúcida que nos ampara y nos hermana por un momento al universo, ese borrón por segundos de la conciencia, son estrofas de lo orgásmico.

 

conciencia, son estrofas de lo orgásmico.

***
La confusión se alejó de la habitación
mi claridad fue un relámpago perpetuo
en medio de la oscurana que provocó
las puertas cerradas de tu closet

***
Tu sonido de pavo real se deslizaba en un silbido continuo
rítmico
melódico
armónico
una fiesta se despertaba en mi esternón ardiendo de nuevo
la tarde
la noche
no se… el momento

Como dejar o no nombrar lo oculto, lo íntimo guardado por los convencionalismos sociales, que de alguna forma a todos toca, no sólo en los ámbitos homo-lésbicos, (no hay ánimos de dejar a nadie fuera) seguimos castrando nuestra naturaleza, recuerden, nuestro ser sexuado, que de muchas formas, así como es castrado, esta presión también aumenta el mismo deseo.

los convencionalismos sociales, que de alguna forma a todos toca, no sólo en los ámbitos homo-lésbicos, (no hay ánimos de dejar a nadie fuera) seguimos castrando nuestra naturaleza, recuerden, nuestro ser sexuado, que de muchas formas, así como es castrado, esta presión también aumenta el mismo deseo.

 

Te seguía por la calle
presenciando piques de breack dancers
ellos no sabían
que conmigo
bailabas al mismo son de la caja rítmica y del beat que fluía desde mi coxis

Desde la habitación de al lado
otrora mía
los oídos de mi hermano
escucharon susurros y entradas de aire espeso
su autoridad falsa
se hizo guiñapo
ante nuestro sorbete continuo

Y para de alguna forma culminar nuestro intento de comentario sobre una poética homo- erótica, volvamos a las líneas que nos acompañaron en el comienzo, no tanto las que nos acompañaron, pero si en una franca nomenclatura espiritual, la poesía es espíritu sea como sea, pregúnteselo a Gastón Bachelard, a veces el nombrar a dios está más lejos de lo espiritual, por eso es mejor terminar con poesía si estamos hablando de ella, con una oración, perdón, un poema.

 

 

 

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