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“El libro predilecto es el que no se escribe” entrevista realizada por Miguel Antonio Guevara

Gustavo Pereira Punta de Piedras, Isla de Margarita, 1940. Poeta y crítico literario, se Doctoró en Estudios Literarios en la Universidad de París. Fue fundador del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales y del Centro de Investigaciones Socio-Humanísticas de la Universidad de Oriente. Es considerado uno de los poetas venezolanos más importantes de su generación y de la historia literaria venezolana, latinoamericana. Formó parte del grupo “Símbolo” (1958). Fue director y fundador de la Revista Trópico Uno de Puerto La Cruz. Ha publicado más de treinta títulos, entre ellos: Preparativos del viaje (1964); En plena estación (1966); Hasta reventar (1966); El interior de las sombras (1968); Los cuatro horizontes del cielo (1970); Poesía de qué (1971); Libro de los Somaris (1974); Segundo libro de los somaris (1979); Vivir contra morir (1988); El peor de los oficios (1990); La fiesta sigue (1992); Escrito Salvaje (1993); Antología poética (1994); Historias del Paraíso(1999); Dama de niebla (1999); Oficio de partir (1999) y Costado indio (2001). Ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos, el Premio Fundarte de Poesía (1993), el Premio de la XII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (1997), el Premio Nacional de Literatura (2001) y más recientemente el Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, por el poemario Los cuatro horizontes del cielo y otros poemas (2011).

M.A.G Además de ser un prolífico autor, también se ha desempeñado como editor. Trópico Uno, Revista Nacional de Cultura suenan familiares en su trabajo. Su nombre se incluye en consejos editoriales, por ejemplo  la Fundación Fondo Editorial del Caribe que ha editado varios textos claves para nuestra literatura, aplaudo por ejemplo la reedición de El Círculo de los tres soles de Rafael José Muñoz y Cateos de Bibliografía de Santiago Key-Ayala. ¿De qué forma concibe el trabajo del editor Gustavo Pereira, qué le han enseñado todos estos años al frente de este tipo de proyectos?

G.P Aunque desde los días de adolescencia he estado íntimamente vinculado con la publicación de periódicos, revistas y libros, nunca me he considerado editor. Profeso por los verdaderos editores un profundo respeto y admiración, porque su trabajo constituye, en esencia, un acto de desprendimiento y entrega, un afán de servir a otros, a una causa, a ideales. Y como muchos sabemos, hacerlo en nuestro país raya también en la proeza.

M.A.GUn día me encontraba conversando con los poetas Leonardo Ruíz Tirado y Pedro Ruíz. Conversábamos sobre aquellos escritores que poseen una gran memoria, no recuerdo el nombre de una persona que nombró Leonardo, se sabía de memoria el primer párrafo del Aleph de Borges, saltó de inmediato el tema de su memoria y que de alguna forma se emparenta con el Derecho, de esa capacidad de memorización que debe tener el abogado. ¿Hay algún texto predilecto de un escritor(a) venezolano que se sepa de memoria, que lo aborde en algún momento sin llamarlo(a)?

hecho el poema en la escritura de Gustavo Pereira, qué sigue alimentando las intenciones del hacer a través de la acción poética?

G.P Todo poema es un acto.

M.A.G Considero que su libro Cuentas es un ejercicio poco practicado por los escritores venezolanos, es decir, por su mixtura de géneros literarios, su amplitud discursiva. Dice la nota de entrada “entre la duda y 

 

G.P Los primeros versos que aprendí fueron los del himno nacional que me enseñaron mis padres casi como canción de cuna. Posteriormente, ya entrado en años y lecturas, pude darme cuenta de que adolecían de lamentables anomalías y torpezas estilísticas, pero no por ello dejé de rememorarlos y cantarlos con fervor. Tanto más cuando supe que aunque no habían sido escritos por un poeta, su autor era el esclarecido patriota y médico Vicente Salias, fusilado en Puerto Cabello por los colonizadores en el terrífico año 1814. Fue sin embargo lo que tuve como primer poema.

Al final de la infancia aprendí de memoria el Vuelta a la patria de Pérez Bonalde, el Niño campesino de Miguel Otero Silva, de su primer libro Siembra, La renuncia y La loca Luz Caraballo de Andrés Eloy Blanco y otros que he olvidado por desuso, parcialmente, porque hay versos o estrofas que misteriosamente permanecen en mí.

M.A.G Valéry dice algo así como “este poema no habría nacido de su intención de decir sino de hacer”, ¿cuánto ha hecho el poema en la escritura de Gustavo Pereira, qué sigue alimentando las intenciones del hacer a través de la acción poética?

G.P Todo poema es un acto.

M.A.G Considero que su libro Cuentas es un ejercicio poco practicado por los escritores venezolanos, es decir, por su mixtura de géneros literarios, su amplitud discursiva. Dice la nota de entrada “entre la duda y 

la certeza fue haciéndose este libro sin propósito y sin norte” ¿cómo decide usted sacarlo a la luz, ordenarlo, de repente se le ocurrió juntar un montón de textos y enviarlos a la editorial, qué pulso estaba implicado en esa virtud de lo arbitrario?

G.PExcepto que traten de investigaciones académicas, científicas o humanísticas  sobre un corpus específico, los libros de ensayos suelen armarse desde diversos e inconstantes impulsos reflexivos casi siempre incitados por circunstancias, lecturas o vivencias capaces de seducir al autor y despertar en él el aliciente motriz, la fascinación o la voluntad para pergeñar unas páginas. Aunque Cuentas nació así, no es, por supuesto, aunque los contenga, un libro de ensayos propiamente dicho, como muy bien observas. No pocas veces en sus páginas el o los versos de algún poeta, una frase o unas líneas que a mi juicio hacen innecesaria toda elucubración porque hablan por sí mismas, suplantan al ensayo. Pero aunque aludan a diversos asuntos, creo que en los textos de Cuentas existe un hilo conductor devenido de un ideario y una sensibilidad. De allí el título del libro.

M.A.G Dice Walter Otto sobre la musa y la creación “aquellos poetas griegos se dejaban conducir por las Musas, por una voz que sale sonando de la esencia misma de las cosas” ¿Cuando escribe, transcribe algo ya estructurado de memoria o le deja espacio a las ideas del momento, cómo concibe el acto creador en la escritura?

G.P Existen voces interiores que hablan desde distintos escenarios del ser. Y el ser, más allá de la materia, está conformado por la razón y el alma, que es la conciencia sensible. En un poema ambas se juntan bajo los dictados del misterio. En lo particular, como a Maiakovski, no me gusta la poesía sin alma.

M.A.GLo que se escribe al parecer es un mero intento de expresar en palabras algo que nos ha conmovido, ¿hay algún libro suyo que prefiera, uno predilecto, o algún libro preferido que aun no ha escrito?

G.P El libro predilecto es el que no se escribe, porque si se es sensato se sabe, o al menos se intuye, que todo libro es perfectible puesto que no está integrado como un todo por textos perfectos que son, como también sabemos, inalcanzables. Inalcanzables al menos para quienes reconocemos nuestras limitaciones.

M.A.G Gustavo Pereira es un ejemplo del escritor que comprende la literatura no sólo desde ella misma sino hacia el colectivo. El trabajo del creador vinculado permanentemente con su comunidad, con sus semejantes, con su realidad histórica. ¿Tiene usted algo que decirle a aquellos escritores tanto jóvenes como aquellos que ya tienen un camino hecho, y que de alguna forma ignoran su vinculación con la nación, con los grandes cambios que han sucedido, con este presente continuo que necesita precisamente de pensadores vinculados a la consolidación, ampliación y resguardo de nuestro imaginario social, cultural y espiritual?

G.PParticularmente me preocupa el desconocimiento y la indiferencia ante la historia que algunos jóvenes y no tan jóvenes escritores y poetas tienen. Todo ser humano, quiera o no, vive inmerso en la historia, en la antigua y en la presente, pues ésta constituye derivación de aquélla, y todos somos protagonistas del ahora, por acción u omisión. El arte y la literatura nacieron, crecieron y se desarrollaron bajo efectos de impulsos primarios de la sensibilidad y la razón, estimulados, alimentados o afectados por hechos sociales, así pertenezcan éstos a esferas supuestamente privativas de la voluntad personal. En lo particular siempre he estado más interesado en el estudio de las sensibilidades que de los hechos, pero amén de ello, creo que la poesía es un servicio público, sobre todo cuando es verdadera poesía.

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