Inicio » Uncategorized » Mariana y yo tomamos un nuevo rumbo Por Louisiana Panagua

Mariana y yo tomamos un nuevo rumbo Por Louisiana Panagua

Una emotiva crónica donde se revela el amor de madre, ese amor tan bello y esa dependencia de los niños con sus madres. Nada mas ideal para hoy día de la mujer.

Mariana se despertó a diez minutos para las doce de la noche y recibió el año en mis brazos. Vimos juntas el espectáculo de los fuegos artificiales que se estrellaban contra el techo negro que cubría la ciudad. Aunque estábamos en una casa ajena y rodeadas de personas amorosas, pienso que no podía tener mejor compañía en el mundo para ese momento que mi propia hija. Mi primer abrazo fue para Mariana, largo y cargado de emociones.

El 1° de enero era el primero de treinta y siete hermosos días de unas merecidas vacaciones. Y Mariana conmigo, yendo a todos lados embutida en el rebozo. Fuimos a Mochima, Maracay, El Hatillo y Caracas. Paseamos en metro un montón de veces y siempre nos pasaba los mismo, las personas a nuestro alrededor caían rendidas ante sus encantos. Recordé con frecuencia las palabras de mi amiga Nathaly: Nunca más estarás sola.

A medida que los días pasaban, pensaba en el momento de regresar a trabajar. No tanto por la libertad que uno goza durante las vacaciones, sino porque debía separarme de Mariana. Ya había tenido una experiencia de separación cuando me reincorporé del reposo postnatal. Ella se quedaba al cuidado de mi Lya, mi hermana, y todos los días escuché el cuento de su llanto eterno al notar que yo no estaba allí. Una noche, Lya me comentó que cuando yo no estaba Mariana era una niña seria y apagada, pero cuando yo volvía ella parecía otra, estaba dispuesta a reírse y a jugar con sus primos.

Cada vez que pensaba en el regreso al trabajo, evocaba el momento en que me despedía de Mariana. Me recuerdo arrastrando los pies y una sensación en el pecho como si tuviera el corazón hecho una pasita. Pasaba el día ocupada, pero la mente estaba con mi hija. ¿Estará llorando?, ¿ya habrá comido?, ¿qué estará haciendo?

 

La rutina después del postnatal era realmente cansona, debía despertarme suficientemente temprano para desayunar, dar teta, bañarnos, arreglarnos, arreglar los bolsos, tomar dos buses para llegar a casa de Lya, ir a trabajar, ir a casa de mi hermana, llegar a dar teta, almorzar, dar muuucha teta, dormir a Mariana, volver a trabajar, salir a buscar a Mariana, tomar un taxi a casa. Llegar a casa remamada y tomarme un tiempo para jugar y dar teta hasta que Mariana se quedara dormida.

No me gustaba esa rutina y menos cuando Lya me dijo que Mariana no quería la leche ordeñada que le dejaba ni su leche (ella todavía amamanta a su hijo menor) y prefería la abstinencia hasta que yo llegase. A partir de ese momento todo era una sola carrera. Quizá por eso a las mamás se les hace más fácil a recurrir al uso de la fórmula. Pero yo no quería eso. Yo seguía (y sigo) empeñada en darle solo de mi leche.

Y sí, me encanta mi trabajo como librera, pero durante mis vacaciones me fui desmotivando. Pensaba mucho en el sacrificio de separarme de mi hija para ir a trabajarle a otra gente que me sabe dispensable en su organización. Así fue como empecé a pensar en todo lo que no me gustaba de mi trabajo: no puedo poner la librería patas arriba según mis propias decisiones porque debía ponerme de acuerdo con el compañero de librería, al fin y al cabo, no es MI librería; aguantar las decisiones desatinadas de diferentes presidentes de Librerías del Sur y sus séquitos de coordinadores, quienes hacían promesas de  mejorar las operaciones y que nunca cumplían; llenar miles de informes inentendibles para que siempre concluyeran lo mismo: la Fundación solo arroja número rojos y eso es responsabilidad del librero; ver cada dos meses a la culebra de las siete cabezas que dirige el gabinete regional del ministerio y soportar la estela de malas energías y azufre que dejaba en la librería por, al menos, una semana.

Tan bien que me cae Mariana (no solo porque sea mi hija, sino porque realmente es muy simpática), tanto que me gusta darle teta, hacerle sus papillas naturales, hacerla reir, abrazarla, hacer rochela, dormirla, enseñarle a pronunciar, cantarle, jugar con ella… Y empecé a soñar con no volver nunca a trabajar para nadie. Si tuviese un negocito en casa y yo pudiese quedarme dedicándole tiempo a mi hija.

Además, quería tiempo para ayudar a otras mujeres y a sus familias a que tuviesen embarazos, partos y puerperios en consonancia con los hermosos sentimientos que genera la maternidad. Soñé mucho con crear una asociación civil que nos permitiera unirnos y apoyarnos unas a otras. Para eso necesito tiempo y dinero que no tengo.

Un día, un amigo me habló de una oportunidad de negocios que me permitiría tener más tiempo para mi hija e independizarme financieramente a mediano plazo. Me dijo que podía desarrollarlo sin dejar de trabajar hasta que yo sintiese que mi negocio me producía suficiente como para dedicarme solo a eso.Me dijo que no dejase nunca de soñar.

Para esos mismos días, hubo una noche de hogar en casa y mi cuñado, encargado del mensaje espiritual, me habló de la esperanza. Sí, me habló a mí aunque el mensaje era para todos. Dijo: No permitas que se muera tu esperanza.

Ya yo estaba soñando. Soñé despierta cada día de mis vacaciones.

 

Para la última semana de mis vacaciones, quise ir a Caracas a pasear, a visitar a mis amigas, a encontrar personas que pudiesen asesorarme para traer a Cumaná el parto humanizado, los talleres perinatales, la crianza en tribu, el apego a través de la lactancia prolongada, entre otras corrientes de maternidad alternativa. Antes de irme, cuadré con Carolina, de la Liga de la Leche Venezuela, con Yenny del grupo de Crianza en Tribu de la UBV, con Maribi de Uno Bebé, con Sumiré y Haydeé del Hospital José María Benítez de La Victoria, entre otras organizaciones.

Mariana, mi compañerita ideal, y yo salimos una noche para Caracas. El viaje fue rematadamente largo y fastidioso porque el autobús pasó la mitad del tiempo accidentado, así que tuve mucho tiempo para soñar, pensar, pensar y pensar. Llegamos a casa de mi angelita Thady cerca de las nueve de la mañana. Algo en mi corazón decía que debía ir directo a la Fundación, por lo que salí casi de inmediato con Mariana dormida en el rebozo.

Llegamos a la sede y me dirigí sin rodeos a la oficina de recursos humanos. Sin rodeos les dije que quería renunciar. Pasé casi doce horas pensando y pensando en cómo combinar mi trabajo con mis sueños y vine a poner la torta llegandito y sin pensarlo.

Renuncié sin anestesia.

¿Y ahora?

Nada, ya terminó el mes de preaviso. Sí, ya sé que hay mucha gente que quisiera tener un empleo como el mío, que la cosa está difícil, que el país se está “muriendo de hambre”, que  el mundo se va a acabar, que ahora somos dos y que debo pensar en Mariana.

¡Si es por ella que lo hago! Para la Fundación soy dispensable, para Mariana no y no quiero perderme todas sus primeras veces por regalarme mi tiempo a una institución cualquiera. No le veo sentido a una pseudo-estabilidad ni a la dependencia de terceros que, además, no valoran mi trabajo. Mariana valora cada abrazo que le doy, cada beso mañanero, cada baño que nos echamos juntas en la ducha. Mariana valora mucho cuando despierta y estoy ahí, al alcance de su vista. No se siente sola, no siente que su mamá la abandonó. Yo estoy ahí para hacerla sentir segura.

Me preguntarán qué voy a hacer ahora. Aprender a volar. No me queda otra después de haberme lanzado en picada y sin paracaídas. Mariana y yo tomamos un rumbo nuevo, pero juntas, que es lo más importante para mí.

Y recordando una oración del blog Juan Villarino: ¡Buenos caminos!

 

Anuncios

3 comentarios

  1. Susana De Nóbrega (Diseñadora Emergente y soñadora) dice:

    Hay muchas cosas que puedes hacer desde tu hogar! deja fluir tu creatividad, no digas nunca (yo no sirvo para eso, tengo dos manos izquierdas)! siempre puedes aprender! estamos diseñados para hacerlo!

    Artesanía, postres, comida, piñatería, guardería, tareas dirigidas, y un sin fin de cosas!

    Un rumbo nuevo lleno de sueños! Hermoso! Todo saldrá bien, mejor que siempre!

  2. Alejandra dice:

    Bueno….la verdad, entiendo perfectamente toooooooodo lo que estás sintiendo, el tiempo sin senti mi bebé parece sin sentido, quisiera que las horas pasaran volando…el trabajo debería valer realmente la pena, el miedo a ser totalmente independiente y lo que eso implica, la búsqueda de la armonía sin quedarnos sólo como amas de casa estancadas en el tiempo, seguir siendo profesional….todo, espero que tús sueños se hagan realidad.

  3. Geraldine Fuentes Fuguet dice:

    nena qué te puedo decir que ya no te haya dicho antes… la vida está llena de ciclos que se abren y cierran a cada paso que damos… siempre estamos en una constante evolución y justamente eso forma parte de nuestra naturaleza… el sedentarismo espiritual es lo que actualmente ahoga a esta sociedad… desde hace tiempo decidí ser mi propia jefa, ser mi propia empresa y ahora que soy madre con más razón, pues prefiero trabajar desde mi casa, con mis propios horarios y con mi hijo acostado en mis piernas mientras coso ó diseño un par de zarcillos… así que nunca dejes de soñar y sobre todo de materializar tus ideas… besos y bendiciones para Uds en este nuevo viaje… en esta nueva aventura!!!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: