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Canto de Victoria por: Stephany A. Cruz – Presente a NSB

Un presente donde simbolizan nuestra creación

I

La Aceptación del Cuervo Blanco

Se dice que en la montaña en medio del bosque del silencio ella tiene su refugio… ¿Su cautiverio?

La pálida Dama cuervo que es la mística de los hechiceros de antaño.  Es aquella que observa el porvenir, que trae la bonanza, que porta la sabiduría… y cuya belleza prohibida es causa de leyendas en poetas.

Ella es el cuervo blanco.

Encerrada pasa la vida cantando oraciones mientras se ve obligada a ver una vez más el futuro de sus dueños, a multiplicar sus riquezas, aumentar su poderío constatando su hegemonía. Pues ella, la posesión más valiosa, el objeto más codiciado ha asegurado la noble posición a numerosas generaciones de la prole de los tiranos.

Y el pueblo sufre.

Ella lo sabe. Ella quién debía protegerlos mora en la cárcel del diablo condenada mientras observa desde su ventada como su destino, la protección de los inocentes, es una vez más pisoteado por la estirpe de los malditos.

No llora.

Llorar no servirá de nada.

Día tras día, año tras año, siglo tras siglo… el tiempo pasa. Su gente muere, cada día está más doblegada, su orgullo es aplastado, sus esperanzas mermadas, su fe disminuida.

¿Dónde está su pueblo valiente? ¿Sus guerreros fieros? ¿Sus reyes justos?

Desaparecieron cuando la Dama Cuervo fue capturada.

El Cuervo blanco admite, con pena, la cruda verdad. Ella los sobreprotegió, a su amado pueblo. Ella que año tras año les trajo la ventura en las cosechas, en las riquezas y en la guerra porque eran un pueblo bueno… y ellos confiados nunca pensaron que al ser capturada sus nuevos amos la gobernarían.

Ella admitía su error. Pero ya era demasiado tarde para comprender el mensaje de su creador cuando la liberó en la tierra.

Dales de beber y no tendrán sed un día, enséñales el camino al manantial y beberán toda su vida.

¿Qué podía hacer ella por su gente?  Rezar para que entendiesen que la llave de su libertad estaba en sus propias manos.

 

II

El Clamor del Valle

 

¡La Diosa nos abandona!

¡Los Tiranos nos gobiernan!

¡El pueblo muere de hambre!

¡El Señor nos ha maldecido!

 

Somos aquellos quienes no valoraron su suerte,

Somos aquellos a los que nos encegueció el orgullo,

Somos el pueblo vencido, derrotado, acabado…

Somos aquellos a quienes sólo nos espera el sufrimiento.

 

¿Tenemos siquiera el derecho a tener esperanza?


 

III

El Cuervo Negro

 

Ellos lo hicieron todo mal.

Gobiérnales y muéstrales el camino.

Pero antes de ello deberás encontrarla.

A la que tiene el amor del pueblo.

Sálvala e instituye la ventura en mi pueblo.

 

Las órdenes fueron ésas. Las del creador que me dejó en este mundo.

Mi destino ya estaba decidido desde antes de mi nacimiento. Debía salvar a la diosa y gobernar al ingrato pueblo.

Qué patéticos.

Siempre dependiendo de la benevolencia del creador, siempre suplicando, siempre llorando. Prefieren morir como esclavos antes que romper con el ciclo de dependencia absurda que poseen. Siempre deben ser salvados y gracias a la bondad del creador fui creado para salvarlos.

Pero no podía hacerlo.

Mi deseo ¿No importaba acaso?

Dirigir a un pueblo esclavo que no era consciente de su propio potencial era una misión suicida.

Y por eso partí.

Conocí el mundo y su magnificencia. Durante siglos enteros me olvidé del destino y de que éste me perseguiría hasta el apocalipsis.

Y un día mientras surcaba el cielo me golpeó.

El canto de un ángel, la plegaria hermosa de una musa… la musa encerrada en una jaula de oro.

Su rostro reflejaba cansancio, tristeza y arrepentimiento.

Atraído a ella, como un sortilegio, crucé el espacio que nos separaba y me materialicé a su lado en mi forma humana. Ella me miró y me sonrió… y yo estuve perdido.

 

IV

Liberación

 

El era oscuro y no sólo sus ojos ni sus cabellos de ébano… si no su alma misma.

Fue hecho con la contextura de los bravíos guerreros de antaño pero en sus ojos se asomaba la vulnerabilidad de un niño.

Yo seré tu fuerza tú se mi corazón.

Y ella aceptó y se rindió a sus palabras porque el hechizo que sus ojos tejieron sobre ella era demasiado intenso para ser resistido.

Y así mientras el destruía la jaula que la mantenía cautiva se cumplió la primera parte de la profecía.

Lo que no estaba previsto era que el cuervo negro se enamorase del cuervo blanco.

¿Pero no es acaso el creador perfecto?

Y así el cuervo blanco, con el amor del pueblo, avivó en sus corazones el espíritu de lucha y la fe mientras que el cuervo negro comandó al pueblo y los llevó a una nueva victoria.

Juntos los cuervos gobernaron al pueblo y al morir se elevaron sus espíritus a los cielos en forma de plumas de colores.

Dejaron a sus hijos al cuidado de su tierra y observaron, maravillados, los cielos más extensos en los cuales aventurarse, libres pero siempre juntos.

 

 

 

V

Canto de Victoria

 

En el pueblo de Ravé se cuenta la leyenda que la sangre de sus reyes desciende de la sangre de los cuervos sagrados. Que mientras el pueblo ame y luche nunca será dominado.

Mientras haya un canto de Victoria,

Mientras no muera la esperanza,

Mientras persista la fe,

Siempre prevalecerán.

Y mientras se celebran las fiestas pueden observarse a un cuervo blanco y un cuervo negro surcar los cielos de Ravé.

 

 

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