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Reseña: Eduardo Liendo “Los Platos del Diablo” y RESEÑA: Julio Garmendia CUENTO: “La hoja que no había caído en su otoño”

Por: José A. Morales- Vautrin / http://www.ellaberintodezardomeda.blogspot.com Imagen Con calidad y destreza literaria, Eduardo Liendo nos sumerge en una historia de plagio, perpetrada por su protagonista –Ricardo Azolar- quien envidioso por la espléndida prosa de otro escritor nos muestra la vileza enmascarada con que la envidia y medianía en el alma humana, pueden tomar diversos matices y pasar bajo la mesa, transfiriendo en zarandajos y peleles las pamplinas inmerecidas con la peor desfachatez. Algo que no pierde vigencia en el entorno social. Dentro de la trama se evidencia adónde puede llevar a cualquier artista el desespero por su creación literaria, donde en ocasiones, el estancamiento desemboca en las fauces del copismo para venderse ante el tumulto y ante sí como sabio de fabricación reciente. Ciertamente hay crónica policial en el relato de Liendo, quien utiliza en el mismo la presión psicológica, logrando desplomar el disimulado temple de personaje principal, para que confiese que fue el asesino de Daniel Valencia, el que al verlo displicente en medio de una tarde lluviosa lo atropella con su automóvil. Al final, cuando el buitre viene saliendo de la sentencia judicial condenatoria, -Sintia Santos- le dispara un balazo al galardonado oprobioso Ricardo Azolar. RESEÑA: Julio Garmendia CUENTO: “La hoja que no había caído en su otoño” Metáfora irrisoria de una hoja que en sus tiempos de belleza vegetal, se rehusaba en irse mojada con la lluvia, con el viento, tampoco quería caerse al suelo. El tiempo pasó y fue perdiendo su venturosa lozanía. Poco a poco cayó presa en el tráfico de la añoranza, viendo otoños ir y venir como quien ve pasar la vida y la muerte de los días sin lanzarse en alguna senda. Henchida de tristeza y esperanza, la soledad la ahorcó cual angustia anhelando viento o lluvia cual fuese la llevara. La analogía entre el tiempo y el espacio es brutal y despiadada, obsequiándonos el valor de meditar sobre el estado de quietud. Al final del relato, la hoja le pidió a un tordito que pasaba, que la llevara en su pico con las otras hojas del bosque, pero, el pájaro como era algo enamoradizo, al oír el trinar de otra ave, abrió su pico en pleno vuelo dejando caer la pobre hoja, ya vieja repleta de nostalgia cayendo desnuda al vacío eterno. Un presagio de la espera y la espera de que en el mañana las cosas van a mejorar, cuando en realidad es el hoy lo que cuenta. La historia hace reflexionar sobre el incauto que se sienta a mirar a la espera del otoño propicio para florecer y decidir, echados en la espera y la espera de que en algún mañana las cosas pueden tener sentido, cuando en verdad no existe tiempo ideal más cuando el horizonte te señala una mañana con su dedo luminoso, te vallas, te montes en la barca para tejer tu propio horizonte y siembres tus árboles y obras distantes al blanco de la nada. http://www.ellaberintodezardomeda.blogspot.com

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