Los huesos de la luna: un libro que demuestra que las historias de vampiros sí se pueden contar con estilo

Richard Sabogal

10246589_10152393596282718_8135412132634308220_n

Conocí a Lesbia por los amigos de amigos que uno se topa en las redes sociales, nuestro encuentro fue para hablar de la profesión que compartimos: editores. Conversamos y nos quejamos de lo difícil que se va tornando esta labor en medio de un país dividido que no termina de funcionar por culpa de todos, para luego torcernos al tema  de las letras, de los libros y de lo que nos apasiona, las historias buenas, conversamos sobre los títulos – pocos libros – que actualmente se publican en el país, admiré su ímpetu de luchadora, una mujer que a simple vista pasa desapercibida pero cuando se sostiene una conversación descubres que es única, una mezcla de la sabiduría que deja la experiencia y un hambre de conocimiento que se nota en el brillo de sus ojos. La pasé genial ese día.

Y bueno, en ese rato, de comodín recibí su más reciente libro Los huesos de la luna, y aunque parezca atípico para muchos, lo primero que aprecié del libro – como editor – fue su cuidadísima edición, el trabajo del libro es simplemente espectacular, una portada resistente, un tamaño cómodo, unas solapas que no dejan ningún descuido, que incluso cuando unes la solapa frontal con la de la contraportada se forma la luna, el diagramado es muy limpio, el trabajo optimo, algo que le admiré a Lector Cómplice, editorial que dirige Lesbia.

Ahora bien, este libro lo escribió a cuatro manos con el argentino Sebastián Beringheli, un hombre que se mueve en este mundo vampírico en el que se desarrolla Los huesos de la luna, incluso tiene un blog llamado El espejo gótico, Lesbia me comentó cuando me entregó el libro que la principal lucha fue conseguir que no prevaleciera ningún estilo individual en la escritura, sino que buscaron crear un estilo único, se intercambiaban capítulos, historias, párrafos y ambos fueron trabajando. Fue un esfuerzo grandísimo que dejó esta maravilla.

Cuando la gente ve un libro de vampiros, lo toma como literatura de carretera, libros de gasolinera que se leen para pasar el rato, sin caer en estereotipos, un libro para un público determinado amante de best seller de esta línea, pero Los huesos de la luna para nada es un libro apto para ese público y supongo que un mal lector tacharía de aburrida y mala la obra.

Los huesos de la luna va de una raza vampírica que convive con los humanos, Arabella busca pistas que la ayuden a recuperar la memoria que le han robado, esto en una vieja casona, conoceremos una nueva especie llamada Almatinenses, y debo acotar que esta especie es algo inédito en este tipo de novelas, un modo de ser vampiro muy distinto a los ya conocidos en la historia, es un libro de descubrimientos, que haremos junto a Arabella, el profesor Caffoneli y Glen Forbes, sin duda, el mejor libro de vampiros que he leído.

Otro valor positivo que le doy a Los huesos de la luna es su carga filosófica, reflexiva, porque esa búsqueda de memoria de Arabella es a su vez una especie de ironía al tiempo eterno de los vampiros, a la orfandad temporal que sufren. Además sus giros son inesperados, no se puede prever nada en esta novela, se puede esperar todo, leerla es una experiencia nueva.

Gracias Les, gracias Sebastián, por regalarme esta grata experiencia de lectura.

 

Algunas citas del libro, me encantaron y las comparto:

“…Por su propia concepción el vampiro es un acto de rebeldía, una pulsión que se arroja hacia la vida con tanta intensidad que incluso las trasciende, adoptando el aspecto de la muerte”

“…El castigo más grande para un vampiro es ser convertido en humano. Ver las huellas del tiempo marcándolo día a día, asistir a la descomposición de su cuerpo y la indigencia de sus recuerdo, esperar con angustia o con resignación el abrazo de la muerte”

“ – Es fácil perderse en un juego”

“si no sabes jugar es porque nunca has jugado”

“Algunos mitos se envilecen con el tiempo, se vuelven previsibles, afectados, banales, hasta que finalmente pierden toda conexión con el material imperecedero con el que fueron forjados (…). Todo mito es, en definitiva, una de las formas más puras de la verdad”

Anuncios

Madame Bovary: Erotismo y sensualidad

Nesfrán González

Dedicado a los amigos Lesbia Quintero y Manuel Cabesa

Madame Bovary es considerada por unanimidad de voces la novela más depurada en el ámbito literario. Es un manual de inducción, un curso intensivo del género escrito a mediados del siglo XIX y cuya vigencia no se ve amenazada con el transcurrir de los años. Mario Vargas Llosa hace alusión en su estudio dedicado a Madame Bovary, La orgía perpetua, al punto de inflexión en el que destaca a Flaubert como el primer novelista moderno a través del ensayo Reencuentro con Balzac de Ernst Robert Curtius: “Balzac siente un ardiente interés por la vida y nos contagia su fuego; Flaubert, su náusea”.

Es a raíz de Madame Bovary que el escritor francés Gustave Flaubert (Ruan,1821 – Croisset,  1880) enfrenta en 1857 un proceso judicial por ofensas a la moral y tras ser absuelto la novela se publica y obtiene un gran éxito. Madame Bovary narra la experiencia de Emma Rouault, una joven provinciana que, tras casarse con Charles Bovary, un médico asistencial, se ve envuelta en una serie de altibajos al cometer adulterio en dos oportunidades y perder el patrimonio familiar al asumir el costo de sus excesos mediante cualquier cantidad de empréstitos.

Una vez casados, en el poblado de Tostes, Charles y Emma se trasladan a Yonville-l’Abbaye donde conciben a Berthe, su primera y única hija. Ferviente lectora de novelas, que aprendió a leer a hurtadillas en el convento donde se formó, comienza a experimentar deseos de cambio y rechazo por la realidad que vive al lado de su esposo. En el poblado de Yonville, Flaubert describe con la precisión de un cirujano, los detalles de los habitantes que forman parte del entramado. Emma hace un intento por llevar una vida apacible y rural hasta la aparición del pasante León Dipuis con el que tiene en primera instancia una relación meramente platónica, culminando con la partida de éste a la ciudad de París. A salvo de cualquier tentación hace su entrada Rodolphe Boulanger, un joven y atractivo terrateniente empecinado en convertir a Emma en su amante. Es a partir de la aparición de Rodolphe cuando Flaubert comienza a sortear con algo más que maestría la censura a través de un fino erotismo que involucra gestos, indumentarias y la naturaleza como trasfondo para permitir al lector recrear por sí mismo las acciones que proponen las circunstancias: El paño de su traje se pegaba al terciopelo de la levita; ella dejó caer su blanco cuello, que se henchía con su suspiro; y llorosa y desfalleciente, con un prolongado estremecimiento y ocultándose la cara, se abandonó. // Caían ya las sombras del atardecer; el sol horizontal, al pasar entre las ramas, le deslumbraba los ojos. Acá y acullá, alrededor de ella, entre las hojas o en el suelo, temblaban manchas luminosas, como si un vuelo de colibríes hubiera desparramado su plumas. (Cap IX, II Parte)

Rodolphe fue cambiando en su accionar en la medida en que Emma se inmiscuía en su vida. No consentía que ella tomara las riendas en aquella relación pecaminosa aunque por momentos intentaba mantener una postura que implicaba la entrega al capricho por esa mujer: “Pero… ¡estaba tan guapa! ¡Rodolphe apenas había gozado a ninguna otra tan candorosa! Aquel amor sin libertinaje era para él algo desconocido, distinto de sus fáciles costumbres, complacía a la vez su orgullo y su sensualidad” (Cap X, II Parte)

A medida que avanzaba la relación, Emma fue demostrando su rebeldía ante la hipocresía y las formas de la época: “Por el simple efecto de sus hábitos eróticos, Madame Bovary cambió de maneras. Sus miradas se volvieron más atrevidas, sus charlas más libres; llegó hasta el extremo de pasearse del brazo de Rodolphe con un cigarrillo en la boca” (Cap XII, II Parte) Flaubert plasma algunas pinceladas influenciadas tal vez por el Marqués de Sade a través de Rodolphe: “descubrió en aquel amor otros goces explotables. Juzgó incomodo todo pudor. La trató sin miramiento alguno. La convirtió en algo a la vez flexible y corrompido.” (Cap XII, II Parte)

La relación con Rodolphe termina cuando Emma decide fugarse con él en compañía de Berthe. Un viaje a Italia es pretexto para la huída pero el temor del amante por ver comprometida su libertad lo obliga a dejarla plantada. Madame Bovary enferma durante meses y es Charles quien vela por su recuperación que incluye un viaje a Ruan para disfrutar una ópera y donde se produce el encuentro casual con León Dipuis.

El evento se prolonga por otro día más y Charles decide regresar al burgo dejando a su esposa en compañía de León. La oportunidad es aprovechada por el pasante para cortejar a Emma y es aquí donde se produce la escena más contundente y subliminal de la novela. Tras la confesión de sus sentimientos, deciden encontrarse al día siguiente en la catedral. Una vez allí, Emma intenta evadir la presión de León y en un leve forcejeo es llevada a un fiacre o coche de servicio público. El conductor recibe la orden de recorrer la ciudad mientras el compartimiento de los pasajeros se encontraba: “con las cortinillas bajadas que iba reapareciendo continuamente, más cerrado que una tumba y más bamboleado que una fragata” (Cap I, III Parte) Mientras el lector, posiblemente asuma lo que sucede en aquel reducto, Flaubert realiza un mapa por la calles que atraviesa el fiacre, la impresión de las personas que alcanzan a observar la escena, la angustia y el cansancio del cochero y sus caballos y una armónica y sutil descripción del entorno para rematar de la siguiente manera: “Después, a eso de las seis, el coche se detuvo en una callejuela del barrio Beauvoisine, y se apeó una mujer con el velo bajado, la cual se puso a andar sin volver la cabeza.” (Cap I, III Parte)

Para esta escena Mario Vargas Llosa le dedica las siguientes palabras en La orgía perpetua: “El clímax erótico de la novela es un hiato genial, un escamoteo que consigue, justamente, potenciar al máximo el material ocultado al lector (…) Resulta notable que el más imaginativo episodio erótico de la literatura francesa no contenga una sola alusión al cuerpo femenino ni una palabra de amor, y sea sólo una enumeración de calles y lugares, la descripción de las vueltas y revueltas de un viejo coche de alquiler.” (pág 36) Una alusión contemporánea y familiar la podemos encontrar en la película Titanic de James Cameron cuando los protagonistas se encierran en un carro y lo único que puede apreciar el espectador es una mano deslizándose por el vidrio empañado.

La relación con León se desarrolla en Ruan, lejos de Yonville. Emma planifica sus viajes arguyendo recibir unas clases personalizadas de piano, situación que tranquiliza a Charles por encontrar a su esposa de buen humor y recuperada de la crisis en que se vio envuelta. El derroche y el libertinaje llegan a su punto más alto, la efusividad en cada encuentro furtivo cohabita en un vuelo con el poder que posee el lector en su imaginación: “Cuando se sentaba sobre las rodillas de León, su pierna, entonces demasiado corta, permanecía suspensa sin tocar el suelo; y aquel calzado tan mono, que carecía de borde por detrás, solo quedaba sostenido por los dedos de su pie desnudo” (Cap V, III Parte)

Lo que en principio fue para Dipuis una explosión de lujuria y placer se tornó en agobio con la persuasión y dominio de Emma sobre todos sus actos. Daba la impresión de que el amante era él y no ella. León comenzó a recibir reprimendas de su jefe y no podía dar un paso sin tener que rendirle cuentas a su enamorada el día fijado del encuentro: “Lo que otras veces le había fascinado, ahora le asustaba algo. Por lo demás, se sublevaba contra la absorción, cada día mayor, de su personalidad. Estaba resentido contra Emma por aquella victoria permanente. Hasta se esforzaba en no quererla; luego, al crujido de sus botinas, se sentía cobarde, como los borrachos a la vista de los licores fuertes.” (Cap VI, III Parte)

El derroche de Emma desencadenará el final de la historia, la relación con León se desgasta y se empeña en librarse del embargo que sobre su casa y sus pertenencias recae. Pide ayuda hasta el mismísimo Rodolphe, el cual se niega y ante la inminencia del desastre sobreviene un final marcado por la tragedia arrastrando en el infortunio a su esposo y a su hija.

Flaubert, para elaborar a su Madame Bovary se pudo haber inspirado en la tragedia de Delphine Delamare, con elementos de sus amantes Louise Pradier y Louise Colet pero ante la pregunta obligada tras el reconocimiento de la historia respondía con un tajante: “Madame Bovary soy yo”. Es la novela una exaltación al arte por el arte a través de sucesos cotidianos que traspasan lo meramente común para convertirse en un legado a la posteridad. En su elaboración empleó cuatro años y medio, casi ininterrumpidos, y cada día involucraba diez horas de trabajo inclemente y demoledor. Mario Vargas Llosa, fiel admirador de Gustave Flaubert y su obra se decanta en la siguiente frase: “Hacía años que ninguna novela vampirizaba tan rápidamente mi atención, abolía así el contorno físico y me sumergía tan hondo en su materia.”

 

 

Bibliografía

Flaubert, Gustave. Madame Bovary. 2000. Editorial Planeta. Biblioteca El Nacional. Introducción y traducción de Joan Sales. España.

Vargas Llosa, Mario. 2008. La orgía perpetua. Alfaguara. México.

 

A propósito de Iluminado en la sombra

 

Alguna vez escribiré con piedras,
midiendo cada una de mis frases
por su peso, volumen, movimiento.

Eugenio Montejo

 

 

Para aquellos que inician su andar en el camino de la palabra hecha poesía se recomienda un poema de Constantine Cavafis titulado El primer peldaño. El mismo hace referencia al lamento que hace el joven poeta Eumenes a Teócrito y la sabia respuesta de éste al considerarlo afortunado por componer un solo idilio en el lapso de dos años y obtener el primero de una larga lista de peldaños en la ciudad de las ideas. Ahora, al tener la oportunidad de leer el segundo poemario de Ricardo Mejías, Iluminado en la sombra (Negro sobre Blanco 2014, 2do Lugar en el 3er concurso Por una Venezuela literaria 2013 mención poesía) puedo asegurar que el poeta ha subido algunos escalones, de dos en dos.

 

Ante la presencia del libro nos encontramos con la portada cual umbral orgánico hacia un mundo desconocido. El autor juega a ser un dios iracundo que permea, a través de su portal mágico, un contingente de elementos dispuestos en un orden apropiado. Cedemos al melodioso ajedrez del que una vez nos habló Eugenio Montejo y nos deslizamos por los abismos de la poesía, regiones de estremecimiento continuo donde impera el sentir sobre el saber. En estos linderos habita Ricardo, haciendo las veces de un Marco Polo de la imagen y la palabra.

 

Su búsqueda responde a un concierto de inquietudes, a una apertura de ciclos que proyecten líneas de esperanza que se bifurcan para luego encontrarse con su punto de partida, una empresa que abarca la existencia efímera del poeta ante la idea perpetua e infinita. Iluminado en la sombra se convierte así en una invitación al exilio, al ensueño que protege al espíritu de los rigores de la realidad: Imagino árboles con hojas de cristal. / El viento haría música / al agitarlos. Al igual que: Mi barco fantasma sigue / un camino de pétalos.

 

La nostalgia, reducto insalvable del poeta, se hace presente con sus aires infantiles de forma sencilla pero con un trasfondo que escarba el limo del río y enturbia el agua: Bajo un árbol revivo / el balanceo de la infancia / imagino una mano que impulsa / y otra que detiene / me siento iluminado / en la sombra. Otro aspecto presente es la vida y la muerte, los versos certeros que emplea Ricardo, o el animal que alberga dentro sí, para referirse a lo escabroso y lo imprevisible: Oigo fracturas / quiebres / los días se me vienen / encima / en bloques opacos. Y añado los siguientes: De esta pared que cae / no me salvan las flores. / Y yo sé / que no puedo evitarlo. Al final el poeta se encuentra a sí mismo mientras concibe un plan para proseguir en la tarea de construir poemas edificados sobre peso de su propia voz: ante los pasos indiferentes / heme aquí / ejerciendo mi oficio / de sepultar palabras.

 

La lectura de Iluminado en la sombra se podría recrear bajo el resguardo de un árbol frondoso y cubierto de flores que se van desprendiendo a medida que transcurre el vuelo comprendido en 40 poemas. Su aparente sencillez podría resultar un tanto engañosa como pretexto para la aprehensión del lector y de esta manera generar un torbellino de hojas caídas, una atmósfera lúdica amparada bajo un cielo de cristal. El libro se encuentra en manos del lector, el ave salió de su jaula entonando acordes sutiles según el árbol que pernocte.

 

Nesfran González Suárez

Turmero, marzo 2014

 

 

Cristina, el reclamo que no cesa

Final

 

(Prólogo del poemario Entre silencios y recuerdos del poeta Marco González Almeida publicado por Negro sobre Blanco Grupo Editorial)

Eros, con su aspecto inocente y a veces juguetón, suele vagabundear por los lugares menos esperados, se ensalza con sus flechas y activa unos mecanismos, extraños para el hombre, y de esta manera tomarlo por sorpresa y arrastrarlo con su ahora transformado arpón por caminos invisibles, dejándolo a la intemperie, ajeno a su espacio, aislado del entorno. Eros, implacable y sin pena de parecer inoportuno, visita a Marco y lo conmina a dejarse embriagar por un sueño único, placentero y demencial en el que las circunstancias, para las cuales no estaba preparado, lo trastocan de una manera tal que, como si llevase una ancla gigantesca amarrada a sus tobillos, no podrá moverse de su sitio y solo es a base de poesía que hace un intento por obligar a la Tierra a invertir su movimiento de rotación, para de esta manera hacer retroceder el tiempo y poder contar con una nueva oportunidad de encontrarse con su amor perdido: Cristina.

A Marco lo podemos proyectar escribiendo los versos de Entre silencios y recuerdos con un dolor incesante, un reclamo perenne a las fuerzas que están sobre el hombre, a todo lo que se escapa de la lógica racional. Afina su lira y se empecina en conmover a aquellos que una vez le dieron una segunda oportunidad a Orfeo. Su Eurídice lo podría estar esperando en terrenos inhóspitos y él,  dispuesto,  asumiría cualquier reto con tal de recuperarla. Marco no conoce otra forma, instintivamente toma pluma y papel y vuelca sobre ellos toda la impotencia acumulada en cada día transcurrido desde aquel momento de la triste partida. Su esperanza en la existencia de un más allá lo reconforta y alimenta sus ansias de anhelar el hallazgo, improbable desde el aspecto humano.

Se asoma por la ventana, observa un paisaje extraño mientras sigue garabateando versos, hace un intento sublime por  transmitir a los que lo rodean el ruido incesante de sus adentros, se siente vulnerado ante el agobio, debilitado ante la impotencia. Sus intenciones son claras, así como lo manifiesta el escritor Gabriel Jiménez Emán: “Lo poético responde a un movimiento anímico íntimo, a una confesión de la interioridad, al surgimiento de una voz profunda que proviene de una investigación de uno mismo, de una interrogación del ser, todo eso a través de una sintaxis personal única, indivisible, de una gramática que combina los sentidos y los sentimientos”

Entre silencios y recuerdos dibuja con trazo ágil  la fatiga del rostro cansado, el exilio de la mirada que busca reconfortarse con la ilusión, el lamento de quien se acuesta en un paraje solitario a contemplar las estrellas y reconstruye como una constelación el rostro del ser amado. Marco pretende aliviar la carga que representa la espera de transitar el sendero oscuro que lo lleve al reino de Hades y cumplir con la prueba de no voltear a mirarla hasta tanto no haya salido a la superficie.

Nesfran González Suárez

Turmero, febrero de 2014

Arnaldo Jiménez habla sobre su homenaje y próximas publicaciones

“…la amistad es el mejor de los homenajes”

1493174_10152129776672718_344004018_n

Una de las letras venezolanas con gran calidad es la de Arnaldo Jiménez, este autor que ha vivido entre puertos y su camino es una nostalgia que se deja ver entre sus publicaciones y la añoranza de sus familiares y mascotas, es la imagen del Concurso Por una Venezuela Literaria en su cuarta convocatoria, el certamen le brinda un merecido homenaje que se extenderá durante todo el año y materializará un evento en la Universidad de Carabobo el próximo 23,24 y 25 de abril del presente año.

 

A continuación información sobre el autor y sobre el evento.

 

Richard Sabogal¿Qué significado tiene para ti un concurso que te homenajea?

 

Arnaldo Jiménez: Es muy difícil responder a esa pregunta, hay una tendencia a creer que este tipo de homenajes amasan el ego del homenajeado; pero en mi caso, la alegría que esto me ocasiona se contrarresta con las eternas enseñanzas de humildad que me dieron mi abuela y mi madre; y las que me han ofrecido todos los perros y gatos que luego de muertos atraviesan las calles de mi alma y se montan en mis muros mohosos de tiempo y comen de mis palabras basuras, de mis palabras con hilachas de nada. El homenaje genera la ocasión de que otras personas puedan conocer los asuntos que escribo, y a la vez me da ocasión de trabar amistades que pueden tener aquí su inicio y perdurar en el tiempo, y la amistad es el mejor de los homenajes.

 

RS: Algunos dicen que es un homenaje que desde hace tiempo merecías. ¿Piensas que tienen razón?

 

AJ: A los que así piensen les doy mi más sincero agradecimiento. No sería ético que yo me pronunciara al respecto.

 

 

RS: se publicará una Biblioteca con tu nombre que se conforma de cuatro libros, cuéntame de ellos.

 

AJ: Antes de hacerlo, extiendo mi profundo agradecimiento a la editorial Negro sobre Blanco por haber decidido llevar a cabo tales publicaciones como parte del homenaje. No lo puedo calificar de otra manera que de un acto de buena fe y confianza en mí al cual me gustaría no defraudar.

Final El viento y los vasosEfectivamente son cuatro títulos que saldrán publicados en abril de este año, uno de ellos es El viento y los vasos, un grupo de cuentos cortos, en su mayoría microcuentos, cuyo tema vinculante es el desencuentro amoroso, el amor como un anhelo, como una piedra en los zapatos de los amantes, como una rueda que marcha destilando ilusiones y nos engrana en él y nos ayuda a soportar la vida, pero también a perderla muchas veces en una detención que subyace por dentro de aquella marcha. Sería la primera vez que publico microcuentos, hay allí textos hasta de una línea, el más largo no pasa de tres o cuatro cuartillas, no recuerdo, y son muy pocos los que alcanzan esa extensión. El otro libro es un poemario llamado Salitre, textos también cortos, llenos de los mares de mi infancia, de los mares que han servido de acompañantes a las mudanzas de mi familia. El mar que respira como mi madre y recibió sin dudas a su alma en unión con todos nuestros muertos que allí en el Caribe encuentran su propio cielo; es un poemario que escribí desde hace muchos años y ahora ha tenido la ocasión de salir publicado, por cierto, con una hermosa portada.

Final Salitre       El tercer libro se llama Trazos y borrones, conformado por aforismos y microficción. Está dividido en tres partes, la primera es la más breve. Son unas reglas ortográficas que escribí en mi afán de no respetar a la academia y de brindarle a mis alumnos una manera más libre de ver a las palabras. La segunda parte son aforismos que conforman una especie de consejos poéticos dirigidos a estudiantes, a jóvenes que intenten o quieran meterse en el modo de percibir poéticamente al mundo, son mis creencias allí expuestas, espero que con sencillez y belleza al mismo tiempo. Y la tercera parte son también una serie de aforismos que constituyeron mi guía pedagógica en el salón de clases, nacieron por tanto de mis errores, de mis fracasos, de mis inconformidades, y del sentimiento de responsabilidad que me atrapa cada vez que tengo un grupo de niños y niñas a mi cargo; pero también son textos que están dirigidos a mis colegas docentes y por medio de los cuales les ofrezco mi particular manera de entender el hecho educativo, creyendo que eso pueda servir para algo. Por último, se publicará un libro sumamente extraño que lleva por título, La roza de los tiempos, y por subtítulo: Un periódico de siempre. Como se puede entrever, es un libro-periódico, tanto en el diseño exterior, realizado magistralmente por la señorita Valerie Cardozo cuya paciencia a la hora de escuchar mis sugerencias agradezco mucho; como por dentro, ya que está diagramado en columnas, con gráficos en varias noticias. La diagramación interior es obra de Richard Sabogal, el editor, quien hizo valer allí sus conocimientos periodísticos. Está conformado por todos los géneros literarios que he escrito hasta ahora: ensayos, artículos de opinión, cuentos, microcuentos, minificción, cuentos infantiles, entrevistas, aforismos y poesía. Es un libro para todos los gustos, en él se encuentran las secciones que comúnmente leemos en los diarios: sociales, avisos y clasificados, educación, obituarios, un suplemento cultural y uno infantil donde intercalé cuatro dibujos de mis ex alumnos de quinto grado de hace dos años atrás.

 Final Trazos y borrones

RS: ¿En qué consistirá ese encuentro de narradores y poetas en la Universidad de Carabobo para el próximo abril?

 AJ: Consistirá en varias actividades entrelazadas durante tres días: Conversatorios, lecturas de poemas y cuentos, talleres, presentaciones de los libros de la Biblioteca, ponencias.  Agradezco enormemente que se haya elegido a la Universidad de Carabobo con la cual me unen lazos muy estrechos de pertenencia y donde tengo grandes amistades, entre ellos Adhely Rivero, Víctor Manuel Pinto, Carlos Osorio, Néstor Mendoza, Geraudí González, y todos los amigos de la Fundación Teófilo Tortolero que se han motivado para que el evento se haga realidad, ya que sobre esta Fundación pesa la responsabilidad de la logística necesaria. Esta Fundación trabaja hombro a hombro con el Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la U.C, para llevar a cabo, por ejemplo, una actividad tan importante como los Encuentro internacionales de poesía que ya arriban a doce años. Forman parte de la Fundación  mencionada un grupo de jóvenes narradores y poetas, de una altísima calidad literaria y humana como Tania Maruja García, Daniel Oliveros, Jhon Stredel, Diego Navarro, Leonardo Useche, Faviana Viloria e Ivette Molina, además contamos con la colaboración del amigo César Panza; todos excelentes personas que adoran el arte de la palabra escrita. La mayoría de los nombrados participarán en el encuentro de abril, incluyendo a mis amigos del Departamento de literatura de la Dirección de Cultura, y probablemente participen mis amigos Luís Alfredo Briceño, Sergio Quitral y Navil Naime quien vendría desde el Líbano. Así como la excelente narradora caraqueña Marianne Díaz Hernández y mi amigo de Zaraza Rafael Ayala Páez. Si todo sale bien, será un buen evento.

Si desean conocer las bases del concurso pulse el siguiente enlace: http://bit.ly/1czlvix

 Final La roza de los tiempos (2)

 

Reseña: Eduardo Liendo “Los Platos del Diablo” y RESEÑA: Julio Garmendia CUENTO: “La hoja que no había caído en su otoño”

Por: José A. Morales- Vautrin / http://www.ellaberintodezardomeda.blogspot.com Imagen Con calidad y destreza literaria, Eduardo Liendo nos sumerge en una historia de plagio, perpetrada por su protagonista –Ricardo Azolar- quien envidioso por la espléndida prosa de otro escritor nos muestra la vileza enmascarada con que la envidia y medianía en el alma humana, pueden tomar diversos matices y pasar bajo la mesa, transfiriendo en zarandajos y peleles las pamplinas inmerecidas con la peor desfachatez. Algo que no pierde vigencia en el entorno social. Dentro de la trama se evidencia adónde puede llevar a cualquier artista el desespero por su creación literaria, donde en ocasiones, el estancamiento desemboca en las fauces del copismo para venderse ante el tumulto y ante sí como sabio de fabricación reciente. Ciertamente hay crónica policial en el relato de Liendo, quien utiliza en el mismo la presión psicológica, logrando desplomar el disimulado temple de personaje principal, para que confiese que fue el asesino de Daniel Valencia, el que al verlo displicente en medio de una tarde lluviosa lo atropella con su automóvil. Al final, cuando el buitre viene saliendo de la sentencia judicial condenatoria, -Sintia Santos- le dispara un balazo al galardonado oprobioso Ricardo Azolar. RESEÑA: Julio Garmendia CUENTO: “La hoja que no había caído en su otoño” Metáfora irrisoria de una hoja que en sus tiempos de belleza vegetal, se rehusaba en irse mojada con la lluvia, con el viento, tampoco quería caerse al suelo. El tiempo pasó y fue perdiendo su venturosa lozanía. Poco a poco cayó presa en el tráfico de la añoranza, viendo otoños ir y venir como quien ve pasar la vida y la muerte de los días sin lanzarse en alguna senda. Henchida de tristeza y esperanza, la soledad la ahorcó cual angustia anhelando viento o lluvia cual fuese la llevara. La analogía entre el tiempo y el espacio es brutal y despiadada, obsequiándonos el valor de meditar sobre el estado de quietud. Al final del relato, la hoja le pidió a un tordito que pasaba, que la llevara en su pico con las otras hojas del bosque, pero, el pájaro como era algo enamoradizo, al oír el trinar de otra ave, abrió su pico en pleno vuelo dejando caer la pobre hoja, ya vieja repleta de nostalgia cayendo desnuda al vacío eterno. Un presagio de la espera y la espera de que en el mañana las cosas van a mejorar, cuando en realidad es el hoy lo que cuenta. La historia hace reflexionar sobre el incauto que se sienta a mirar a la espera del otoño propicio para florecer y decidir, echados en la espera y la espera de que en algún mañana las cosas pueden tener sentido, cuando en verdad no existe tiempo ideal más cuando el horizonte te señala una mañana con su dedo luminoso, te vallas, te montes en la barca para tejer tu propio horizonte y siembres tus árboles y obras distantes al blanco de la nada. http://www.ellaberintodezardomeda.blogspot.com

IV Concurso “Por una Venezuela literaria”. En homenaje a Arnaldo Jiménez.

Imagen

Premios: Certificado y publicación de la obra.

Géneros: Narrativa: novela, relatos, cuentos, minificciones, microrrelatos.

Ensayo

Poesía.

Dramaturgia

 Convocantes: Negro Sobre Blanco Grupo Editorial.

Pueden participar: Escritores venezolanos y extranjeros residentes en el país.

Fin del plazo de admisión de originales: 30 de julio de 2014.

Negro sobre Blanco Grupo Editorial convoca al IV Concurso “Por una Venezuela Literaria”. En esta oportunidad y de forma inédita el concurso le brinda un homenaje a un autor vivo con una amplia trayectoria en la literatura nacional: Arnaldo Jiménez, un narrador, poeta y ensayista venezolano. Para conocer un poco más la trayectoria del homenajeado pulsé aquí http://bit.ly/1csHKBU

En el marco del homenaje y del tiempo que este concurso permanezca vigente se realizará un encuentro de Narradores y Poetas en la Universidad de Carabobo los días 23,24 y 25 de abril, donde además presentaremos 4 títulos inéditos del homenajeado que formarán la Biblioteca Arnaldo Jiménez

Bases:

1.    Podrán participar escritoras y escritores venezolanos y extranjeros residenciados en el país, con obras escritas en castellano.

2.    Los trabajos deben ser inéditos, no premiados en ningún otro concurso literario y  no deben estar comprometidos para publicación. El tema es libre.

3.    Se establecen los siguientes límites por género:

– Narrativa (novela, relatos, cuentos, minificciones, microrrelatos): Extensión mínima de 40 folios y máxima de 90.

– Ensayo: Extensión mínima de 50 folios y máxima de 90.

– Poesía: Extensión mínima de 40 folios y máxima de 70.

– Dramaturgia: Extensión mínima de 40 folios y máxima de 70.

4.    El ganador de cada género recibirá un diploma y su obra será publicada. Negro Sobre Blanco se reserva el derecho de efectuar la primera edición de las obras que obtengan el premio, dentro del año siguiente al fallo, sin que por ello, en los 500 primeros ejemplares, devenguen regalía alguna los autores, a quienes se les reconoce la propiedad de sus obras. Si las obras fueran publicadas en un futuro, habrán de reseñar que han sido Ganadora del IV Concurso Por una Venezuela literaria en Homenaje a Arnaldo Jiménez, otorgado por Negro sobre Blanco Grupo Editorial.

5.    Los trabajos deberán estar escritos a espacio y medio, en letra Arial 12, respetando el límite correspondiente a su género. No podrán aparecer fotografías o dibujos en los trabajos.

6.    Cada participante puede competir en un solo género.

7.    Los trabajos deben enviarse, antes del 30 de julio de 2014, al correo: porunavenezuelaliteraria4@gmail.com El asunto del correo deberá decir “IV Concurso “Por una Venezuela literaria y el género en el que participa”, se enviarán dos archivos adjuntos en formato Word. El archivo que contenga los datos deberá estar identificado con la palabra datos  más el seudónimo, ejemplo: DATOS – JULIO CORTAZAR  y contener lo siguiente respecto a los concursantes: seudónimo, nombres y apellidos, dirección, teléfonos, correos electrónicos, y una breve nota biográfica del participante. El archivo que contenga la obra deberá estar identificado con el seudónimo que representa al participante y el título de su obra.

8.    Los ganadores se anunciaran en el mes de septiembre de 2014. No se sostendrá correspondencia con los participantes hasta el fallo del Jurado (y entonces con los ganadores), cuando cada autor envíe su obra participante se enviará un acuse de recibo que sirva de constancia de participación, en caso de que los autores no reciban el acuse en un plazo de tres días, luego de enviado su trabajo, podrán enviar un correo exigiendo la confirmación de la participación.

9.    Los trabajos serán entregados a los miembros del jurado una vez recibidos. El jurado estará compuesto por autores de trayectoria, ligados a la casa editorial, sus nombres serán revelados una vez se dé el fallo de cada género.

10. Los participantes que resulten ganadores asumen el compromiso de asistir a la ceremonia en la que se entregarán los diplomas y de participar en las actividades de promoción de sus obras (bautizos, recitales, encuentros, etc.).

11. Si en alguno de los géneros ninguno de los trabajos alcanza la puntuación necesaria para merecer la mención de ganador el premio en tal género podrá declararse desierto.

12. La participación en el concurso implica la aceptación total de lo estipulado en estas bases, cuyo incumplimiento acarreará la descalificación automática. Todo lo no contemplado en ellas será resuelto oportunamente por el jurado del concurso.